En este siguiente capítulo vamos a hablar de nuestro antepasado, del que ya hicimos algunos apuntes en el capítulo anterior: José Bravo Torices. Fue el abuelo materno de nuestra tatarabuela María Josefa Zapata Bravo (María Zapata) esposa de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Angulo, es decir, nuestro quintoabuelo.
Nos pareció una persona interesante por los cargos que ejerció, tanto en Arcos de la Frontera como en otros pueblos de Andalucía, como Corregidor y Alcalde Mayor y las acciones que llevó a cabo en el desempeño de estos cargos.
Foto: Escudo de armas del apellido Bravo en un portier que se conserva en la casa de la familia Velázquez-Gaztelu Vecina, en Arcos de la Frontera.
En cuanto a su segundo apellido, Torices, a veces lo encontramos escrito por él mismo con z, "Torizes", y otras veces, sobre todo en los últimos años de su vida, lo escribe con c. "Torices".
Foto: Firma de José Bravo Torizes el 17 de noviembre de 1831. Observamos que "Torizes" lo escribe con Z.
Foto: Firma de José Bravo Torices el 5 de septiembre de 1839 en su testamento ológrafo. Observamos que "Torices" lo escribe con C.
Foto: Según el escritor arcense, Manuel Pérez Regordán, esta foto, publicada en su libro "La historia de Arcos a través de sus calles" volumen III, corresponde a José Bravo Torices. Pensamos que, habiendo fallecido éste en 1840, no es posible, ya que en esa fecha aún no se había comercializado la fotografía en papel en España.
Foto: Publicada por Manuel Pérez Regordán en su libro "Las calles de Arcos" volumen I, la misma foto anterior, que según él, representa esta vez al corregidor José Cecilio de la Rosa, datándola en 1840. Creemos que no es posible por las razones expuestas anteriormente.
BIOGRAFÍA.
José Bravo Torices nació en el Real Sitio de San Ildefonso (Segovia) (actual Granja de San Ildefonso) en 1758. Su padre, Matías Bravo, natural de San Xoán de Fafián, parroquia del municipio de Sarria en la provincia de Lugo y casado con Teresa Torices, también natural del Real Sitio de San Ildefonso, sirvió a Carlos III más de cuarenta años en el empleo de ayuda de la Real Tapicería, y destinado siempre en las habitaciones de la reina madre, Isabel de Farnesio, y de su hijo Carlos. Entendemos que el hecho de haber vivido en un ambiente palaciego, tan cerca de la familia real durante tantos años, hizo que su hijo José Bravo Torices fuera un monárquico acérrimo durante toda su vida.
Por motivos de sus estudios vivió un tiempo en Alcalá de Henares y, posteriormente, en Valladolid donde, el día 16 de noviembre de 1779, contrajo matrimonio con Juana de Acosta Quintana en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Antigua de esa capital, según partida de desposorios de fecha 16 de noviembre de 1779, al folio 287 y partida de velaciones de fecha 29 de noviembre de 1783, al folio 340. Fueron sus padrinos sus suegros Fernando Eusebio de Acosta Martínez de la Forga, descendiente de una antigua familia portuguesa, y Tomasa Quintana Moreno, ambos naturales y vecinos de Valladolid. La esposa de José Bravo Torices, Juana de Acosta Quintana, nació el 27 de Enero de 1761, en la calle Esgueva de la capital vallisoletana y se bautizó el día 31 del mismo mes en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Antigua, según libro que principia el 18 de agosto de 1753 y finaliza el 4 de setiembre de 1785, al folio 124 vuelto. Fueron sus padrinos Pedro de Acosta y Mariana Ximenez. De este matrimonio nacieron ". . . varios hijos que murieron en la infancia, excepto Juliana . . ." (Así lo escribió José Bravo en su testamento ológrafo). Cuando éste ostentaba el cargo de Alcalde Mayor de Arahal (Sevilla), nació su hija: Juliana Bravo de Acosta bautizada en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de esta villa el día 29 de enero de 1796, según libro 43, al folio 102, partida primera, siendo su padrino el vicario cura beneficiado Antonio María de León González, y se le puso por nombres: Juliana, Josefa, Juana, Crisóstoma y de la Misericordia. Juliana contrajo matrimonio con José María Zapata Bueno, en Arcos de la frontera el 13 de Abril de 1819, cuando su padre era Corregidor de esta ciudad. De este matrimonio nacieron: Isabel María, Joaquina, Juana y María Josefa Zapata Bravo, esta última, nuestra tatarabuela, y al ser en su totalidad su descendencia femenina, por esta rama, no se ha conservado el apellido Zapata.
José Bravo enviudó de Juana de Acosta alrededor de 1802 y contrajo segundas nupcias, con la sevillana Joaquina de Lemos González o Joaquina de Lemos Pinto, hija de Antonio de Lemos, natural de Alcaudete (Córdoba) y María González Pinto o María Pinto, natural de Sevilla. Joaquina era propietaria en Sevilla de una casa en la calle Escobas nº 5 y de un olivar en Valdezorras, en la misma ciudad, con una superficie de 10 aranzadas. Joaquina de Lemos falleció en Arcos de la Frontera sobre el año 1835 después de 33 años de matrimonio y sin haber tenido descendencia.
Tras el fallecimiento de su segunda esposa, en 1835, y por esas fechas, también el fallecimiento de su hija Juliana, José Bravo Torices, con 77 años, volvió a contraer matrimonio, ese mismo año, con la viuda arcense, María Pastora Caraballo Carrasco, con la cual tuvo dos hijos: Alejandro Nicolás y Julián León, que eran más jóvenes que sus sobrinas Isabel María, Joaquina, Juana y María Josefa Zapata Bravo. Un hecho llamativo es que, cuando nació su segundo hijo con María Pastora, Julián León, José Bravo contaba con 79 años. Y como curiosidad arcense diremos que Alejandro Nicolás, contrajo matrimonio en Arcos de la Frontera con María de la Concepción Porrúa Díaz, una de sus hijas, Juliana Bravo Porrúa, casó con José María Agapito Álvarez Carrero y de este matrimonio nació Antonio Álvarez Bravo, que ya en 1926 era propietario del antiguo café, estanco y almacén de coloniales "La Aurora" en el Barrio Bajo de Arcos y abuelo de la actual familia Álvarez Melgar.

Árbol genealógico.
José Bravo Torices, en sus testamentos, declaró ser propietario en Arcos de la mitad de un molino de viento, cuya otra mitad era propietario su consuegro Juan Zapata Caro, construido a expensas de los dos, valorado en 25.000 reales de vellón. Propietario también de una suerte de viña llamada de la Marquesa, situada en las Calles Bajas con dos pequeñas casas, en Arcos de la Frontera, valorada en 4.000 reales, adquirida por compra el 27 de octubre de 1831 a Bartolomé Jiménez por el precio de 500 reales de vellón ante el Escribano Público Francisco José Muñoz. Así mismo propietario de la casa número 2 de la calle Pesas del Reloj de la misma ciudad, comprada por 9.000 reales en 1833 al Presbítero Francisco Javier de la Muela, donde él habitó hasta su fallecimiento y cuyo valor, en 1939 ascendía a 16.000 reales.
Foto: En esta casa, número 2 de la calle Pesas del Reloj de Arcos de la Frontera (Cádiz) vivió los últimos nueve años de su vida y falleció José Bravo Torices, que era propietario de ella.
EL MOLINO DE VIENTO.
José Bravo Torices y su consuegro Juan Zapata Caro, alrededor de 1820, se asociaron para la construcción de un molino de viento en Arcos de la Frontera. Resulta un poco extraño la existencia de un molino de estas características pues, todos los que conocíamos hasta ahora en esta zona y sus alrededores, utilizaban la fuerza del agua para poner en movimiento su mecanismo, es decir, se trataban de molinos hidráulicos y todos ellos construidos en la orilla de algún río o arroyo. Pero esta vez, los dos socios, decidieron construir un molino de viento del cual no teníamos la más mínima información a través de los libros de historia de nuestra ciudad y por eso nos resulta peculiar su existencia. El emplazamiento elegido fue el Cerro de la Horca, lugar en altura donde soplan los cuatro vientos, muy cerca de la ciudad y de donde se podían extraer, casi a pie de obra, los cantos (cantillos de piedra arenisca o biocalcarenita) para la construcción de la torre. Estos cantillos se extrajeron picando una cueva, a modo de una pequeña cantera subterránea. También se construyó un horno para la fabricación de la cal que junto con la arena que procedía del río Guadalete, servía para la fabricación del mortero que se utilizaba para asentar los cantillos y enlucir las paredes.
Foto: El molino en cuestión sería muy similar al de esta fotografía antigua que corresponde a un molino de viento de Vejer de la Frontera (Cádiz)
En su testamento ológrafo de 1839, José Bravo incluyó las cuentas relacionadas con la construcción de este molino de viento. Comienza con "Jornales" donde anotó lo que va cobrando cada obrero, el nombre de cada uno de éstos y el trabajo que van llevando a cabo: Al guarda dos noches . . . 5 reales. Un hombre con bestia. . . 9 reales. Al que pica la cueva y saca cantos 10 días . . . 70 reales. Dos sacadores de piedra 4 dias . . . 36 reales. A los albañiles . . . 182 reales. Dos jornales al aguador Pérez . . . 16 reales. Cinco peonadas a los que sacan las piedras rodantes . . . 35 reales. Cuenta de los carpinteros por varias vigas, alfanjias (sic) y el palo del freno . . . 364 reales. Cuenta del herrero . . . 251 reales. A los carreteros por cuenta . . . 200 reales. Y así multitud de anotaciones relacionadas con las peonadas de los operarios.
Como vemos, la mano de obra estaba compuesta por: canteros o sacadores de piedras, albañiles, aguadores, carpinteros, herreros, carreteros, guardas, arrieros, caleros, etc. y el nombre de algunos de ellos muy arcenses: Fernando Porrúa, Juan Chacón, Martínez, del Real, Padilla, Macías, José Pérez, Capote, Pichales, Juan de Cala, éste último lo nombra José Bravo, en su "Manual" de obras públicas municipales, que más adelante se describe, como operario en el arreglo de las calles de Arcos.
Las cuentas continúan con la relación de materiales gastados en la obra y sus correspondientes precios: Yeso (una carga 7 reales), ladrillos (110 reales el millar), sogas, maromas, un cordel de cañamo para el alivio(13 reales), cantos (cinco y medio reales la docena) hierros (tres arrobas y varias libras de yerro traidas de Sevilla (112 reales), piedras, madera para los andamios, vigas y tablas, sogas chatas para las velas, clavos (medio ciento de entablar mayor 7 reales), alcayatas (siete nudos de alcayatas 9 reales), cántaros (siete a real y medio 10 reales y medio) Dia 15 de mayo vino por la subida de las piedras . . . (8 reales). Día 28 mas vino . . . (3 reales). El vino por la subida de marranos . . . (16 reales). Vino para todos al concluir la torre . . . (19 reales). La cal la producían ellos en una calera construida junto a la obra y el encargado del horno era Juan de Cala. El coste total de la construcción del molino ascendió a 25.539,48 reales de velón, cuyo desglose fue el siguiente:
Albañilería . . .13.118,20 reales. Carpintería. . . 7.271,10 reales. Herrería. . . 5.150,18 reales.
Las piedras para el molino, (volandera y solera), se trajeron de las canteras de El Berrueco, en Medina Sidonia (Cádiz) y su precio, con el porte incluido, fue de 1.250 reales.
A raiz del fallecimiento de Juan Zapata Caro, consuegro y socio en el negocio del molino de José Bravo Torices, en 1828, el hijo y heredero de aquel, José María Zapata Bueno junto con José Bravo compraron la finca El Matite pagando, parte de su precio en forma de permuta con el molino de viento. La finca El Matite fue heredada por María Josefa Zapata Bravo, nieta de José Bravo y comprada el 14/08/1895 a María Josefa Zapata por su hijo José Velázquez-Gaztelu Zapata en 90.000 reales.
Para ver si aún existe algún vestigio de la torre del molino, varias veces nos hemos trasladado al Cerro de la Horca y no se ha encontrado nada absolutamente que se pueda relacionar con este molino de viento, dado que en la zona alta del Cerro, se han efectuado grandes movimientos de tierra con potentes máquinas. Es muy probable que la torre fuera totalmente desmontada piedra a piedra o mejor dicho, cantillo a cantillo y se reutilizaran para construir alguna casa u otro edificio.
CONOCIMIENTOS ACADÉMICOS, NOMBRAMIENTOS Y EXPERIENCIAS PROFESIONALES.
Estudió gramática, retórica, súmulas, lógica, filosofía moral y dos años de leyes en la Universidad de Alcalá de Henares y dos años más en la Universidad de Valladolid, en donde se graduó de bachiller en leyes el 14 de Julio de 1780, con aprobado de nemine discrepante.
Asistió como pasante de un abogado en la Real Chancillería de Valladolid durante cuatro años y dos más con otro abogado de esta corte. El nueve de agosto de 1784 fué nombrado abogado de esa Real Chancillería. El seis de Septiembre de este mismo año se incorporó en los Reales Consejos. Fue académico de la Real de Derecho Patrio, Público y Político de Carlos III por lo que se estableció en la Corte Real.
El conde de Floridablanca lo comisionó para sanear la hacienda de la villa de Hinojosa del Duque, Córdoba, en donde se habían cometido graves desfalcos por parte de las Autoridades y Funcionarios. Tarea que cumplió con gran eficacia. Lo mismo realizó en Fuente la Lancha, también en Córdoba, donde, atendiendo a la pobreza de sus vecinos, no cobró sus honorarios correspondientes.
Fue tres años Diputado y dos Secretario de la Junta y Diputación de Caridad del entonces barrio de la Comadre, en la actualidad dentro del barrio de Lavapiés, en Madrid, donde atendió al socorro de los verdaderos pobres, haciéndolo muchas veces de su propio bolsillo.
A partir del 6 de agosto de 1793 empezó a ejercer la real jurisdicción ordinaria y fue nombrado Alcalde Mayor de la villa de Arahal donde en 1799, su Síndico Procurador remitió al Duque de Osuna, dueño de esa jurisdicción, una solicitud para que José Bravo Torices continuara en su cargo seis años más, dada la eficacia con la que había llevado a cabo su cometido como Alcalde Mayor.
Foto: Primera página de la Solicitud que formula el Síndico Procurador de la villa de Arahal, Antonio Muñoz Saldarriaga, dirigida al Duque de Osuna, para que José Bravo Torices continuara otros seis años más con el cargo de Corregidor de dicha villa.
En 1803 fue nombrado alcalde mayor de la villa de Olvera, en la actualidad ciudad, y entonces perteneciente al reino de Sevilla, donde formó la Junta de Beneficiencia con fondos de su propiedad para proveerla de trigo. En ambas villas fue muy activo tanto en su urbanismo, construyendo calles, alamedas, plazas...etc, saneándolas en todo lo que podía, como a nivel social y cultural. Construyó un hospital, un colegio para el cual consiguió una dotación para los maestros. Cuando no conseguía los medios de las administraciones públicas, lo hacía de su propio peculio. Tanto fue su celo por el saneamiento de estas villas que preservó de la peste a la de Olvera, habiendo sido contagiados de esta epidemia todos los pueblos de alrededor. En los años 1801 y 1803 tuvo una valiosa actuación durante la epidemia de fiebre amarilla que azotó a la ciudad de Málaga.
Siendo Alcalde Mayor de Olvera recibió al siguiente oficio: El Rey se ha servido conceder á Vmd licencia por quatro meses para que pueda venir á esta Corte y Real Sitio de Sn. Ildefonso: y se lo aviso de Rl. Orn. para su inteligencia. Dios gue. á Vmd ms. as. Madrid 14 de Abril de 1803. Firmado: Joseph Eustaquio Moreno Aguilar, Gobernador del Consejo de Castilla. Es evidente la relación que José Bravo Torices continuaba manteniendo con la Corte.
Posteriormente fue nombrado Corregidor de la villa de la Puebla de Cazalla (Sevilla) en donde desempeñó el cargo con el mismo celo que los anteriores. El 12 de Febrero de 1809 José Bravo Torices remitió una carta a la Junta Suprema Central y Gubernativa, proponiendo la creación de un ejército popular para la lucha contra los invasores franceses, formado por solteros y viudos sin hijos de los distintos pueblos, en un número proporcional al de sus habitantes y, al mismo tiempo, los vecinos de cada pueblo contribuyeran en la provisión de vestimenta: " . . . en el modo que mejor se pudiese de paño pardo (porque en todos los pueblos los hay) chaqueta, pantalón, chaleco, poncho, dos camisas, botines cortos, dos pares de zapatos, dos de medias, un pañuelo ó corbatin y sombrero, con su mochila de lienzo grueso . . . entiende con el surtido de fusiles, canana y demás, si fuese posible de esa superioridad, o en su defecto, de escopetas de a bara el cañon; se podría juntar un ejercito considerable, en poco tiempo, vestido y armado sin costo del Rl. erario, por tanto. Suplica a V.M. . . .
Fotos: Carta que remite Josef Bravo Torizes, como Corregior de la Puebla de Cazalla, a la Junta Suprema Central y Gubernativa, proponiendo la creación de un ejército popular.
En 1810, antes de terminar su mandato, y coincidiendo con la entrada de los franceses en Andalucía, dimitió de su cargo como Corregidor de la Puebla de Cazalla, trasladándose con su familia a vivir a Sevilla donde no obtuvo ningún empleo o comisión por parte del gobierno intruso, por lo que tuvo que mantenerse austeramente durante algún tiempo. Más tarde se incorporó al Colegio de Abogados de dicha capital, y se le otorgó en interinidad el juzgado de primera instancia de la villa de Fuentes de Andalucía (Sevilla) donde, después de jurar la Constitución de Cádiz de 1812, procedió a instalar el nuevo Ayuntamiento interino elegido por el Pueblo y, en un acto patriótico, descubrió un gran arsenal de armamentos compuesto por fusiles, bayonetas, cajas de municiones y otras armas, que tenía almacenado y escondido el gobierno francés, enviándolo a los ejércitos españoles.

Foto: Oficio que, Álvaro Florez Estrada, entonces Intendente Militar de Andalucía y diputado de las Cortes de Cádiz en 1812, envió a Josef Bravo Torizes aprobando su trabajo en el archivo del Colegio de San Acacio de Sevilla.
CONTEXTO HISTÓRICO EN EL QUE NOS SITUAMOS.
En España, bajo la dominación francesa, reinó desde 1808 hasta 1812, José Bonaparte, antes de él y, después de la abdicación de Carlos IV, durante dos meses, reinó Fernando VII, que volvió a reinar a partir de 1814.
El día 3 de Febrero de 1810 tres regimientos de franceses hicieron su entrada en Arcos, entregándose al pillaje de la ciudad, haciéndose dueños y señores de todo cuanto en ella había: entraban en las casas, echaban a sus dueños y se instalaban en ellas, robaban, violaban...etc. Hasta agosto de 1812, cuando por fin los franceses abandonaron la ciudad, se fueron sucediendo una serie de comandantes, a veces capitanes, a cual más cruel e inhumano. La situación para los arcenses era cada vez más insostenible. A esto se añadía la cantidad de prisioneros que por distintas causas, la mayoría de las veces injustificadas, tenían en lugares y en condiciones insalubres. Por otro lado, robaban las cosechas de grano y el ganado de la población para su propio sustento o para enviarlo a otros de sus regimientos.
Al igual que en otros pueblos de la sierra, se formó en Arcos una partida de patriotas armados que, en contacto y colaboración con los anteriores, se enfrentaban a los ejércitos franceses mediante emboscadas, facilitando la comunicación entre los distintos grupos y, en muchos casos, descomponiéndoles sus planes de ataques. Cualquier movimiento que hicieran los ciudadanos en su defensa y protección era respondido por los franceses con mayores atrocidades: más prisioneros, más condenados a muerte, aumento de las contribuciones...etc.
Para su mejor defensa y protección, los franceses decidieron crear un fuerte en la parte más alta de la ciudad, para ello destruyeron la fachada principal de la plaza Mayor (actual plaza del Cabildo) y las casas de la calle Nueva y del Murete. Colocaron varias baterías de cañones entre el castillo, la torre de Santa María, el oficio de Cabildo y la plaza Mayor, también colocaron cuatro minas en su entrada y un puente colgante de comunicación entre la torre y el castillo. En 1811 cerraron las puertas de la ciudad y guarnecieron al fuerte de infantería con víveres y pertrechos de guerra en abundancia.
El 25 de Agosto de 1812 y un vez firmada la Constitución liberal, los franceses abandonaron Arcos pero antes hicieron volar las minas y puentes de comunicación, destruyeron las baterías y los cañones y quemaron y destruyeron todo lo que encontraron a su paso. El día 27 de Septiembre llegó a Arcos Cecilio de la Rosa, Corregidor delegado y se proclamó la Constitución de 1812.
JOSÉ BRAVO TORICES EN ARCOS DE LA FRONTERA.
El 12 de diciembre de 1814 José Bravo Torices tomó posesión del corregimiento de Arcos de la Frontera y seguidamente, como buen monárquico, fue comisionado por el Ayuntamiento para viajar a Madrid, dar la bienvenida y felicitar a Fernando VII que volvía de su "cautiverio" en Francia. En Arcos, como en todas las poblaciones donde fue Alcalde o Corregidor, José Bravo actuó con gran eficacia: coordinando los fondos públicos, haciendo cumplir las leyes y ordenanzas, estableciendo escuelas públicas, arreglando caminos, ayudando a los jornaleros en tiempos de calamidad, empedrando calles, las cuales se encontraban en la mayor ruina y desorden tras la invasión francesa, rotulándolas y numerando sus casas.
EL "MANUAL" DE OBRAS PÚBLICAS MUNICIPALES EN ARCOS DE JOSÉ BRAVO TORICES
Quenta de la limpia de la Calle nueba. dia 28 de Dizre de 1814 - dos hombres el uno con un pico en 11 rs. (reales) y otro con hazada pª llenar las espuertas en 8 rs. y seis Muchachos a 2 rs. Continúa con la relación de gastos, y al final de esta cuenta anota: Hasta aqui he pagado yo de multas y otro arbitrios y un donativo ael efecto y desde esta cantidad hasta la de mas de mil rs. poco mas, la dieron los Propios.
La calle Nueva, existente desde antes de 1680, es decir, antes del terremoto de Lisboa de 1755 (y probablemente nunca fue el foso del Castillo, ya que el Castillo de Arcos, como todos los que están construidos en una altura considerable, generalmente están carentes de él), fue bombardeada, entre 1810 y 1812 por los invasores franceses, con baterías de cañones situadas en la torre de Santa María y en el Castillo de los Duques, a causa de que ciertos edificios existentes en esta calle impedían por su altura la visibilidad, al ejército francés, de la entrada a la ciudad por la Puerta de Belén. Del mismo modo derribaron también edificios de la calle Gradas (Deán Espinosa) y del Murete, donde existían en ambas calles, casas de mucho valor, como la Casa de las Escuelas, bombardeada y convertida en solar, y donde posteriormente, a partir de 1838, se construyó la casa nº 7 de la calle Deán Espinosa, actualmente propiedad de la familia Velázquez-Gaztelu Vecina. En esta casa y en el nº 5 de dicha calle, aún se puede observar en sus muros el nivel que alcanzó el bombardeo, desde la Torre o desde el Castillo, del ejército francés.
Continúa con el año 1814. Se han tapado varios pedazos de empedrados que havia en la Bajada de la Cuesta de Belén, Corredera, Puerta Matrera arriba y abajo - su costo 104 rs.
Se han pagado áel Alcaide de la Carcel Bozo, 180 rs. que havia de atraso y se devian á los pobres de la Carcel y se han hecho las diligencias pª poner corriente el pan que daba y dá la Srª duquesa de Arcos.
Se han dorado los atriles de S. Pedro que pague por su costo sesenta rs. a dn. Juan Morales - todo del producido de multas.
Se han empedrado en pedazos las calles de San Juan, Bobedas, Callejas, Altozano, Mendez Moreno y otras inmediatas. La calle Alta y el principio de la calle Gomeles con la pared del Barranco que estaba caida.
Se ha tapado la Iglesia principiada de las Niebes por dos partes, y componer una tapia a fin de evitar la pestilencia que producian los estiercoles y brozas que alli hechaban los vecinos, como así mismo se ha hecho una parez que estaba caida en sus inmediaciones que cae áel tajo pª evitar una desgracia que pudiera ocurrir en aquella parte, pues no tenía el menor defensivo. Todo esto a costa de los Propios.
El día dos de Octubre de 1815 se principio la escabacion de la Joya pª buscar el agua y se gasto lo siguiente. . . 540 rs.
El dia 18 de Agtº se principió la segunda escabacion de la Joya pª sacar el agua.. . . 2614 rs.
Los dias 22, 23, y 24 de octubre con el 25 tuve ocupado en el Camino de la Fuente Nueba á Juan Fernandez Paz hermº del Prior de Sn. Agustin pª componerlo y un arroyo peligroso . . .a continuación detalla los gastos.
El dia 22 de Abril de 1816 siguieron empedrando lo descompuesto del Barranco vajo de Sn. Miguel. Los chinos me los dio gratis el Prior de San Juan de Dios.
El dia 30 de spre. de 1816 empezó Pedro Sánchez, el Monazillo a empedrar desde la calle de Escribanos y gana 15 rs y 3 un peon.
Dia 4 de octubre pague un muchacho llamado Francº Duran hijo de Ana Carrera seis cargas de chinos y quatro de tierra.
Multas exijidas á los que quitaron los ladrillos de Boliches la noche de 1º de febrero de 1817 y su imbersion. Se exijio á todos 460 rs.
A el Albañil qe. nombran el Monazillo por un dia de empedrado esquina de dn. Juan Zapata 14 rs. (Calle Corredera, nº 6 actual) y 3 un peon
El dia 10 de Marzo pague a Juan Fernandez Paz en jornal y quatro muchachos en la Cuesta de San Antón aquel a 9 rs. y estos a tres.
El dia 23 de enero de 1817 pague á Domingo Guerrero, Mro. Carpitero pr la obra que hizo de vancos, mesas y enzerados, pª la escuela de los descalzos. . . . . . . . . . . . . . 500 rs.
El dia 9 de dho. mes y año le entregue ael mismo, por quatro bancos y una mesa pª la escuela de Ciudad. . . . . . . . . . . 125 rs.
De multas y otros arbitrios se han puesto en las dos escuelas de dn. Francº Vega y dn. Francº Xiron doze muestras en tablas de dn. Torquato Torio, y un abededario pintado del olio, encada una, con algun papel rayado de imprenta.
El dia 19 de dizre. de 1817 se empezo el revajo de la calle que va desde la Corredera á Boliche, se gasto lo siguiente. . . .615 rs. Nada de esto es de Propios y si de multas y de mi bolsillo, escepto el empedrado, que es de Propios.
El dia 14 de marzo de 1818 se empezó a empedrar la calle del Socorro, de multas.
Los dias 8, 9, 11 y 12 de Abril de 1818 limpio Juan de las Cabras el Callejon del Corral a 6 rs. cada dia. . .
El dia 11 de setiembre de 1818 pague a dn. Juan Morales del dorado de los escudos de las puertas del Cavildo 28 rs.
Y de esta manera enumera multitud de obras públicas locales llevadas a cabo tras los estragos ocasionados por las hordas francesas.
ROTULACIÓN DE LAS CALLES DE ARCOS Y NUMERACIÓN DE SUS CASAS.
Desde el punto de vista urbanístico, el cometido más importante que llevó a cabo José Bravo Torices en Arcos, además de las obras públicas locales, fue la división de la ciudad en cuarteles, la rotulación de las calles y la numeración de sus casas. Esta tarea obedecía, en principio, al contenido en las Reales Cédulas de 13 de agosto de 1769 donde Carlos III ordenaba dividir las ciudades de: Valladolid, Granada, Zaragoza, Valencia, Palma de Mallorca, Barcelona, La Coruña, Oviedo y Sevilla en cuarteles, barrios y manzanas, así como numerar, por medio de azulejos, todas sus casas sin excepción, incluyendo Iglesias, Conventos, casas de Ayuntamientos, Escuelas, etc. En Madrid, que había servido de modelo para estas capitales, esta división urbanística había quedado regulada anteriormente por las Reales Cédulas de octubre de 1768.
En 1771, por un Real Despacho de Carlos III, la obligación de dividir en Cuarteles, rotular las calles y numerar todas sus casas sin excepción, se hizo extensivo a todos los municipios de España, tarea que en Arcos de la Frontera se llevó a cabo mucho más tarde, sobre el año 1822 ó 1823, en la corregiduría de José Bravo Torices, que fue su promotor.
En un testimonio notarial fechado en Arcos de la Frontera el 25 de junio de 1829, ante el Escribano Público Francisco José Muñoz, a instancias del Ayuntamiento, representado por el Síndico Procurador General y el Personero del Común, se hace constar la buena labor que había realizado José Bravo en Arcos: . . . tras los destrozos que hizo el ejercito Frances, numerando en regla toda la ciudad, empedrando sus calles, dulsificando caminos, . .
Es posible que para rotular los cuarteles y calles y numerar las casas, José Bravo tomara como modelo a la ciudad de Sevilla, donde en 1770 el ilustrado Pablo de Olavide, siendo Asistente de la ciudad, llevó a cabo esta tarea. En Sevilla, los azulejos, tanto de los cuarteles, de los nombres de las calles, como de los números de las casas fueron fabricados en Triana y son llamados placas de Olavide. En Arcos los azulejos, similares a los de Sevilla, también proceden de alguna fábrica de Triana y fueron colocados algunas décadas después.
Entre otros azulejos, que por suerte aún se conservan en Arcos, tenemos dos de ellos de gran valor histórico, que nos indican la ubicación del límite de los Cuarteles primeros de la Collación de San Pedro y la de Santa María, en el cruce de las calles Bóvedas, Núñez de Prado y Boticas. El primero de ellos en la casa nº 1 de la calle Núñez de Prado, que también conserva el azulejo con el número 1 antiguo, en el dintel de la puerta, y el segundo, en el Colegio de las Nieves, en la esquina de la calle Boticas. Arcos estaba dividido en dos collaciones: la de Santa María, que estaba compuesta por cuatro cuarteles y se extendía desde el mencionado Colegio de las Nieves hasta el Barrio de San Francisco y la de San Pedro compuesta por tres que desde el nº 1 de la calle Núñez de Prado, llegaba hasta el Convento de Franciscanos Descalzos, actual colegio Campo Ameno, en la plaza Modesto Gómez, en el Barrio Bajo.
Foto: Azulejos indicando los Cuarteles primeros de las Collaciones de San Pedro y Santa María de Arcos de la Frontera.
Los correspondientes a los nombres de las calles, excepto uno, han desaparecido en su totalidad, debido a demoliciones de los edificios, pero principalmente, al cambio de nomenclatura de las calles por motivos políticos, sin respetar el pasado histórico de nuestra ciudad, que ha sido motivo, en gran parte, de la destrucción de este interesante patrimonio urbanístico, cultural y social. Es posible que algunos de estos azulejos aún se conserven en Arcos bajo numerosas capas de cal.
El escritor arcense Manuel Pérez Regordán, en su libro "Las Calles de Arcos", Gráficas del Exportador, Jerez de la Frontera, 1975, nos ofrece una interesante fotografía de un azulejo indicando: CALLE NUEVA DE DON JOSE RODRIGUEZ ROMERO. AÑO DE 1829. Único que se conservaba en el año 1975 en nuestra ciudad de la época de José Bravo Torices, con el rótulo de una calle.

Foto: El único azulejo antiguo con el nombre de una calle que se conservaba en 1975 en Arcos de la Frontera.
Los azulejos correspondientes a la numeración de las casas miden 16,50 cm x 11,50 cm. y están situados en el centro de los dinteles de las puertas. Por suerte, todavía se conservan algunos de ellos, que sería importante su custodia y protección para la historia de nuestra Ciudad. Tanto éstos, como los de los nombres de las calles y los que indican los cuarteles, están pintados a mano, uno por uno, con el fondo blanco al estaño, encabezados por una cruz patada, similar a la que utilizaban los Caballeros Templarios, quizás una reminiscencia de una época pasada donde había que confirmar la existencia de una morada cristiana. Están enmarcados por un borde azul cobalto y una fina línea, que tanto ésta, los números, las letras y la cruz son de color negro al manganeso.
CONDECORACIÓN CON LA FLOR DE LIS Y NOMBRAMIENTO DE CAPITÁN A GUERRA DE LA CIUDAD DE ARCOS DE LA FRONTERA.
El 10 de febrero de 1817 José Bravo fue condecorado con la Flor de Lis que le concedió el Rey de Francia, Luis XVIII. Transcribimos el oficio dirigido a él, remitido por el Duque de la Châtre, Primer Gentilhombre de la Cámara del Rey.
Décoration du Lys. Paris, le 10 Febrier 1817. Mr. Josef Brabo Torices, Maire de la Ville d'Arcos en Espagne.
J'ai l'honneur de vous prévenir, Monsieur, que le Roi a daigné vous accorder la Fleur de Lys; vous êtes en conséquence autorisé à vous en décorer.
Agréez, Monsieur, l'afsurance de ma considération distingué.
Le Premier Gentilhomme de la Chanbre du Roi. Firmado: Le Duc de La Châtre.
En ese mismo año de 1817 fue nombrado socio de la Real de Amigos del Pais de la ciudad de Cádiz.
El 12 de abril de 1818 José Bravo fue nombrado por Fernando VII Capitán a Guerra de la ciudad de Arcos de la Frontera para su defensa y seguridad y ". . . como persona de calidad y confianza que tenga a su cargo lo tocante á la guerra . . . y poner gran cuidado en que la gente se egercite en buena disciplina militar; advirtiendo que no solo no ha de permitir pecados publicos y escandalosos, sino que en caso de incurrirse en algunos, los ha de castigar sin excepcion de personas . . ."
Foto: Nombramiento de Capitán a Guerra de la ciudad de Arcos de la Frontera a "José Brabo y Torices." firmado por Fernando VII.
RAFAEL DEL RIEGO EN ARCOS DE LA FRONTERA.
Se encontraba, desde el verano de 1819, en Cádiz acuartelado el Ejército de Ultramar que, reunido allí y liderado por el Conde de Calderón, General Félix Calleja, esperaba la orden de embarcar para combatir las sublevaciones independentistas de las colonias americanas. La llegada de la fiebre amarilla a San Fernando y Cádiz, fue la causa de que el General Calleja retirara urgentemente las tropas de la capital gaditana, acantonándolas en Las Cabezas de San Juan, Arcos de la Frontera, Villamartín, Medina Sidonia y Alcalá de los Gazules, y éste, con su Estado Mayor se estableció en Arcos como cuartel general. Gran parte de este Ejército de Ultramar se sublevó y se adhirió al teniente Coronel y Jefe del Segundo Batallón del Regimiento de Asturias, Rafael del Riego tras su famoso pronunciamiento en Las Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1820, proclamando la Constitución de 1812. El día 2 de enero, entró en Arcos Rafael del Riego con su Batallón, apresando al General Calleja, al Subinspector Blanco y al Brigadier Gavani, jefes del Ejército de Ultramar, que se hallaban alojados en la casa de Juan Zapata Caro, actual casa nº 6 de la calle Corredera, frente a la Iglesia de San Juan de Dios, matando a dos guardias del General e hiriendo a otros tantos. También fueron apresados los Generales Fournás y Sánchez Salvador que se encontraban alojados en casas particulares de destacadas familias arcenses. Todo el alto mando del Ejército fue conducido al cortijo del Peral, donde fueron apresados en una improvisada cárcel.
Cuando llegó del Riego a Arcos, volvió a nombrar Corregidor y Juez de primera instancia a José Bravo Torices, pero éste rechazó estos nombramientos que le otorgaba una persona con la que no estaba de acuerdo con sus ideas políticas ni con su forma de proceder. José Bravo quedó cesante, es decir sin cargo ni empleo alguno, durante el Trienio Liberal. En 1823, cuando volvió de Francia Fernando VII, nombró de nuevo Corregidor y Juez de primera instancia a José Bravo Torices, cargos que desempeñó con gran capacidad hasta que, debido a su edad, fue sustituido de sus destinos en 1824 por Victoriano Escribano. Aunque nuestro Corregidor pasó a la situación de retirado, fue nombrado Primer Regidor Preeminente Honorario y fue comisionado por el Ayuntamiento para felicitar al Rey en Madrid y en la Plaza de Cádiz en nombre del pueblo de Arcos.
Como indicábamos anteriormente, José Bravo Torices falleció en Arcos de la Frontera en su casa de la calle Pesas del Reloj nº 2, en 1840. Durante su longeva vida de Alcalde, Corregidor y Alcalde Mayor, en las numerosas poblaciones que actuó como tal, siempre lo hizo eficazmente, saneando económicamente algunos Ayuntamientos donde se habían cometido importantes malversaciones por parte de las Autoridades y Funcionarios, creando un ejército popular para la lucha contra los invasores franceses, ejecutando obras públicas municipales, empedrando calles, rotulándolas y numerando sus casas, construyendo caminos, plazas, alamedas, hospitales, colegios, atendiendo económicamente a los pobres, que incluso a veces lo hacía de sus propios recursos. Al margen de sus ideas políticas, que quizás resulten chocantes al ser extremadamente monárquico absolutista, José Bravo Torices, fue un excepcional Regidor que efectuó importantes intervenciones políticas, sociales, urbanísticas, económicas y culturales, en especial en nuestra ciudad de Arcos de la Frontera.
FUENTES:
-Archivo Histórico Nacional.
-Archivo Familiar Velázquez-Gaztelu.
-Archivo Histórico Provincial de Cádiz.
-Archivo Histórico Diocesado Asidonia-Jerez.
-elblogmorisco.es. Biblioteca de temas de La Puebla de Cazalla. "D. Joseph Bravo y Torices, un Alcalde morisco contra los franceses" 9 de Junio de 2013.
-Mancheño Olivares, Miguel. "Apuntes para la Historia de Arcos de la Frontera" Tomo I, Arcos de la Frontera, tipografía Arcobricense, 1894.
-Pérez Gómez, José María. "Imágenes de tres siglos" Volumen IV de "La Historia de Arcos a través de sus calles" de Manuel Pérez Regordán. Gráficas Mirte, S.L. Sevilla, 2002.
-Pérez Regordán, Manuel. "Las Calles de Arcos" Volumen I. Gráficas del Exportador. Jerez de la Frontera, 1975.
Autores: Isabel María y Juan Manuel Velázquez-Gaztelu Vecina.
Arcos de la Frontera, diciembre de 2025.



































































