Autor: Juan Manuel Velázquez-Gaztelu Vecina, con la colaboración de Isabel Velázquez-Gaztelu Vecina.

JOSÉ BRAVO TORICES, EL ÚLTIMO CORREGIDOR DE ARCOS DE LA FRONTERA



                                                                                                                                                                                                  Autores: Isabel María y Juan Manuel Velázquez-Gaztelu Vecina.



En este siguiente capítulo vamos a hablar de nuestro antepasado, del que ya hicimos algunos apuntes en el capítulo anterior: José Bravo Torices. Fue el abuelo materno de nuestra tatarabuela María Josefa Zapata Bravo (María Zapata) esposa de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Angulo, es decir, nuestro quintoabuelo. 

Nos pareció una persona interesante por los cargos que ejerció, tanto en Arcos de la Frontera como en otros pueblos de Andalucía, como Corregidor y Alcalde Mayor y las acciones que llevó a cabo en el desempeño de estos cargos.



Foto: Escudo de armas del apellido Bravo en un portier que se conserva en la casa de la familia Velázquez-Gaztelu Vecina, en Arcos de la Frontera.

En cuanto a su segundo apellido, Torices, a veces lo encontramos escrito por él mismo con z, "Torizes", y otras veces, sobre todo en los últimos años de su vida, lo escribe con c. "Torices". 

Foto: Firma de José  Bravo Torizes el 17 de noviembre de 1831. Observamos que "Torizes" lo escribe con Z. 

Foto: Firma de José Bravo Torices el 5 de septiembre de 1839 en su testamento ológrafo. Observamos que "Torices" lo escribe con C.

Foto: Según el escritor arcense, Manuel Pérez Regordán, esta foto,  publicada en su libro "La historia de Arcos a través de sus calles" volumen III, corresponde a  José Bravo Torices. Pensamos que, habiendo fallecido éste en 1840, no es posible, ya que en esa fecha aún no se había comercializado la fotografía en papel en España. 

Foto: Publicada por Manuel Pérez Regordán en su libro "Las calles de Arcos" volumen I, la misma foto anterior, que según él, representa esta vez al corregidor José Cecilio de la Rosa, datándola en 1840. Creemos que no es posible por las razones expuestas anteriormente.

BIOGRAFÍA.

José Bravo Torices nació en el Real Sitio de San Ildefonso (Segovia) (actual Granja de San Ildefonso) en 1758. Su padre, Matías Bravo, natural de San Xoán de Fafián, parroquia del municipio de Sarria en la provincia de Lugo y casado con Teresa Torices, también natural del Real Sitio de San Ildefonso, sirvió a Carlos III más de cuarenta años en el empleo de ayuda de la Real Tapicería, y destinado siempre en las habitaciones de la reina madre, Isabel de Farnesio, y de su hijo Carlos. Entendemos que el hecho de haber vivido en un ambiente palaciego, tan cerca de la familia real durante tantos años, hizo que su hijo José Bravo Torices fuera un monárquico acérrimo durante toda su vida. 

Por motivos de sus estudios vivió un tiempo en Alcalá de Henares y, posteriormente, en Valladolid donde, el día 16 de noviembre de 1779, contrajo matrimonio con Juana de Acosta Quintana en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Antigua de esa capital, según partida de desposorios de fecha 16 de noviembre de 1779, al folio 287 y partida de velaciones de fecha 29 de noviembre de 1783, al folio 340. Fueron sus padrinos sus suegros Fernando Eusebio de Acosta Martínez de la Forga, descendiente de una antigua familia portuguesa, y Tomasa Quintana Moreno, ambos naturales y vecinos de Valladolid. La esposa de José Bravo Torices, Juana de Acosta Quintana, nació el 27 de Enero de 1761, en la calle Esgueva de la capital vallisoletana y se bautizó el día 31 del mismo mes en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Antigua, según libro que principia el 18 de agosto de 1753 y finaliza el 4 de setiembre de 1785, al folio 124 vuelto. Fueron sus padrinos Pedro de Acosta y Mariana Ximenez. De este matrimonio nacieron ". . . varios hijos que murieron en la infancia, excepto Juliana . . ." (Así lo escribió José Bravo en su testamento ológrafo). Cuando éste ostentaba el cargo de Alcalde Mayor de Arahal (Sevilla), nació su hija: Juliana Bravo de Acosta bautizada en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de esta villa el día 29 de enero de 1796, según libro 43, al folio 102, partida primera, siendo su padrino el vicario cura beneficiado Antonio María de León González, y se le puso por nombres: Juliana, Josefa, Juana, Crisóstoma y de la Misericordia. Juliana contrajo matrimonio con José María Zapata Bueno, en Arcos de la frontera el 13 de Abril de 1819, cuando su padre  era Corregidor de esta ciudad.  De este matrimonio nacieron: Isabel María, Joaquina, Juana y María Josefa Zapata Bravo, esta última, nuestra tatarabuela, y al ser en su totalidad su descendencia femenina, por esta rama, no se ha conservado el apellido Zapata. 

José Bravo enviudó de Juana de Acosta alrededor de 1802 y contrajo segundas nupcias, con la sevillana Joaquina de Lemos González o Joaquina de Lemos Pinto, hija de Antonio de Lemos, natural de Alcaudete (Córdoba) y María González Pinto o María Pinto, natural de Sevilla. Joaquina era propietaria en Sevilla de una casa en la calle Escobas nº 5 y de un olivar en Valdezorras, en la misma ciudad, con una superficie de 10 aranzadas. Joaquina de Lemos falleció en Arcos de la Frontera sobre el año 1835 después de 33 años de matrimonio y sin haber tenido descendencia.

Tras el fallecimiento de su segunda esposa, en 1835, y por esas fechas, también el fallecimiento  de su hija Juliana, José Bravo Torices, con 77 años, volvió a contraer matrimonio, ese mismo año, con la viuda arcense, María Pastora Caraballo Carrasco, con la cual tuvo dos hijos: Alejandro Nicolás y Julián León, que eran más jóvenes que sus sobrinas Isabel María, Joaquina, Juana y María Josefa Zapata Bravo. Un hecho llamativo es que, cuando nació su segundo hijo con María Pastora, Julián León, José Bravo contaba con 79 años. Y como curiosidad arcense diremos que Alejandro Nicolás, contrajo matrimonio en Arcos de la Frontera con María de la Concepción Porrúa Díaz, una de sus hijas, Juliana Bravo Porrúa, casó con José María Agapito Álvarez Carrero y de este matrimonio nació Antonio Álvarez Bravo, que ya en 1926 era propietario del antiguo café, estanco y almacén de coloniales "La Aurora" en el Barrio Bajo de Arcos y abuelo de la actual familia Álvarez Melgar.


Foto: Anuncios comerciales del establecimiento "La Aurora" en revistas de la feria de ganados de Arcos. El primero, de la viuda de Bravo Porrúa del año 1916. El segundo, de su sucesor, su sobrino Antonio Álvarez Bravo de 1926.

Árbol genealógico.



Hemos realizado este árbol genealógico con la intención de que se vea la diferencia generacional con la diferencia de edades entre estas dos familias, debido a que, entre las primeras nupcias y las terceras de José Bravo Torices, transcurrieron 57 años y de los dos enlaces tuvo descendencia.

El 13 de setiembre de 1840, con 82 años, falleció en Arcos de la Frontera José Bravo Torices, según libro de defunciones 22 de la parroquia de Santa María, al folio 71. Otorgó testamento ológrafo, cerrado y mancomunado con su segunda esposa, Joaquina de Lemos en Arcos de la Frontera el 23 de octubre de 1825 y testamento posterior, revocando el anterior, el 25 de setiembre de 1839 en esta misma ciudad, ante el escribano público Francisco José Muñoz, siendo testigos Manuel Caballero y Sebastián Muñoz, y codicilo el 28 de febrero de 1840, donde nombró tutores de sus hijos Alejandro Nicolás y Julián León, a sus nietos políticos José Manuel Peñalver Valiente y Juan Veas Zapata, esposos de las hermanas Isabel María y Joaquina Zapata Bravo respectivamente. 

José Bravo Torices, en sus testamentos, declaró ser propietario en Arcos  de la mitad de un molino de viento, cuya otra mitad era propietario su consuegro Juan Zapata Caro, construido a expensas de los dos, valorado en 25.000 reales de vellón. Propietario también de una suerte de viña llamada de la Marquesa, situada en las Calles Bajas con dos pequeñas casas, en Arcos de la Frontera, valorada en 4.000 reales, adquirida por compra el 27 de octubre de 1831 a Bartolomé Jiménez por el precio de 500 reales de vellón ante el Escribano Público Francisco José Muñoz. Así mismo propietario de la casa número 2 de la calle Pesas del Reloj de la misma ciudad, comprada por 9.000 reales en 1833 al Presbítero Francisco Javier de la Muela, donde él habitó hasta su fallecimiento y cuyo valor, en 1939 ascendía a 16.000 reales.

 

Foto: En esta casa, número 2 de la calle Pesas del Reloj de Arcos de la Frontera (Cádiz) vivió los últimos nueve años de su vida y falleció José Bravo Torices, que era propietario de ella. 
 











EL MOLINO DE VIENTO.

José Bravo Torices y su consuegro Juan Zapata Caro, alrededor de 1820, se asociaron para la construcción de un molino de viento en Arcos de la Frontera. Resulta un poco extraño la existencia de un molino de estas características pues, todos los que conocíamos hasta ahora en esta zona y sus alrededores, utilizaban la fuerza del agua para poner en movimiento su mecanismo, es decir, se trataban de molinos hidráulicos y todos ellos construidos en la orilla de algún río o arroyo. Pero esta vez, los dos socios, decidieron construir un molino de viento del cual no teníamos la más mínima información a través de los libros de historia de nuestra ciudad y por eso nos resulta peculiar su existencia. El emplazamiento elegido fue el Cerro de la Horca, lugar en altura donde soplan los cuatro vientos, muy cerca de la ciudad y de donde se podían extraer, casi a pie de obra, los cantos (cantillos de piedra arenisca o biocalcarenita) para la construcción de la torre. Estos cantillos se extrajeron picando una cueva, a modo de una pequeña cantera subterránea. También se construyó un horno para la fabricación de la cal que junto con la arena que procedía del río Guadalete, servía para la fabricación del mortero que se utilizaba para asentar los cantillos y enlucir las paredes.  


 Foto: El molino en cuestión sería muy similar al de esta fotografía antigua que corresponde a un molino de viento de Vejer de la Frontera (Cádiz) 

En su testamento ológrafo de 1839, José Bravo incluyó  las cuentas relacionadas con la construcción de este molino de viento. Comienza con "Jornales" donde anotó lo que va cobrando cada obrero, el nombre de cada uno  de éstos y el trabajo que van llevando a cabo: Al guarda dos noches . . . 5 reales. Un hombre con bestia. . . 9 reales. Al que pica la cueva y saca cantos 10 días . . . 70 reales.  Dos sacadores de piedra 4 dias . . . 36 reales. A los albañiles . . . 182 reales. Dos jornales al aguador Pérez . . . 16 reales. Cinco peonadas a los que sacan las piedras rodantes . . . 35 reales. Cuenta de los carpinteros por varias vigas, alfanjias (sic) y el palo del freno . . . 364 reales. Cuenta del herrero . . . 251 reales. A los carreteros por cuenta . . . 200 reales. Y así multitud de anotaciones relacionadas con las peonadas de los operarios. 

Como vemos, la mano de obra estaba compuesta por: canteros o sacadores de piedras, albañiles, aguadores, carpinteros, herreros, carreteros, guardas, arrieros, caleros,  etc. y el nombre de algunos de ellos muy arcenses: Fernando Porrúa, Juan Chacón, Martínez, del Real, Padilla, Macías, José Pérez, Capote, Pichales, Juan de Cala, éste último lo nombra José Bravo, en su "Manual" de obras públicas municipales, que más adelante se describe, como operario en el arreglo de las calles de Arcos.

Las cuentas continúan con la relación de materiales gastados en la obra y sus correspondientes precios: Yeso (una carga 7 reales), ladrillos (110 reales el millar), sogas, maromas, un cordel de cañamo para el alivio(13 reales), cantos (cinco y medio reales la docena) hierros (tres arrobas y varias libras de yerro traidas de Sevilla (112 reales), piedras, madera para los andamios, vigas y tablas, sogas chatas para las velas, clavos (medio ciento de entablar mayor 7 reales), alcayatas (siete nudos de alcayatas 9 reales), cántaros (siete a real y medio 10 reales y medio) Dia 15 de mayo vino por la subida de las piedras . . . (8 reales). Día 28 mas vino . . . (3 reales). El vino por la subida de marranos . . . (16 reales). Vino para todos al concluir la torre . . . (19 reales). La cal la producían ellos en una calera construida junto a la obra y el encargado del horno era Juan de Cala. El coste total de la construcción del molino ascendió a 25.539,48 reales de velón, cuyo desglose fue el siguiente: 

Albañilería . . .13.118,20 reales. Carpintería. . . 7.271,10 reales. Herrería. . . 5.150,18 reales.                                                                       

Las piedras para el molino, (volandera y solera), se trajeron de las canteras de El Berrueco, en Medina Sidonia (Cádiz) y su precio, con el porte incluido, fue de 1.250 reales.

A raiz del fallecimiento de Juan Zapata Caro, consuegro y socio en el negocio del molino de José Bravo Torices, en 1828, el hijo y heredero de aquel, José María Zapata Bueno junto con José Bravo compraron la finca El Matite pagando, parte de su precio en forma de permuta con el molino de viento. La finca El Matite fue heredada por María Josefa Zapata Bravo, nieta de José Bravo y comprada el 14/08/1895 a María Josefa Zapata por su hijo José Velázquez-Gaztelu Zapata en 90.000 reales.

Para ver si aún existe algún vestigio de la torre del molino, varias veces nos hemos trasladado al Cerro de la Horca y no se ha encontrado nada absolutamente que se pueda relacionar con este molino de viento, dado que en la zona alta del Cerro, se han efectuado grandes movimientos de tierra con potentes máquinas. Es muy probable que la torre fuera totalmente desmontada piedra a piedra o mejor dicho, cantillo a cantillo y se reutilizaran para construir alguna casa u otro edificio.

 

CONOCIMIENTOS ACADÉMICOS, NOMBRAMIENTOS Y EXPERIENCIAS PROFESIONALES.

Estudió gramática, retórica, súmulas, lógica, filosofía moral y dos años de leyes en la Universidad de Alcalá de Henares y dos años más en la Universidad de Valladolid, en donde se graduó de bachiller en leyes el 14 de Julio de 1780, con aprobado de nemine discrepante.

Asistió como  pasante de un abogado en la Real Chancillería de Valladolid durante cuatro años y dos más con otro abogado de esta corte. El nueve de agosto de 1784 fué nombrado abogado de esa Real Chancillería. El seis de Septiembre de este mismo año se incorporó en los Reales Consejos. Fue académico de la Real de Derecho Patrio, Público y Político de Carlos III por lo que se estableció en la Corte Real. 

El conde de Floridablanca lo comisionó para sanear la hacienda de la villa de Hinojosa del Duque, Córdoba, en donde se habían cometido graves desfalcos por parte de las Autoridades y Funcionarios. Tarea que cumplió con gran eficacia. Lo mismo realizó en Fuente la Lancha, también en Córdoba, donde, atendiendo a la pobreza de sus vecinos, no cobró sus honorarios correspondientes.  

Fue tres años Diputado y dos Secretario de la Junta y Diputación de Caridad del entonces barrio de la Comadre, en la actualidad dentro del barrio de Lavapiés, en Madrid, donde atendió al socorro de los verdaderos pobres, haciéndolo muchas veces de su propio bolsillo.

A partir del 6 de agosto de 1793 empezó a ejercer la real jurisdicción ordinaria y fue nombrado Alcalde Mayor de la villa de Arahal donde en 1799, su Síndico Procurador remitió al Duque de Osuna, dueño de esa jurisdicción, una solicitud para que José Bravo Torices continuara en su cargo seis años más, dada la eficacia con la que había llevado a cabo su cometido como Alcalde Mayor.  

Foto: Primera página de la Solicitud que formula el Síndico Procurador de la villa de Arahal, Antonio Muñoz Saldarriaga, dirigida al Duque de Osuna, para que José Bravo Torices continuara otros seis años más con el cargo de Corregidor de dicha villa.

En 1803 fue nombrado alcalde mayor de la villa de Olvera, en la actualidad ciudad, y entonces perteneciente al reino de Sevilla, donde formó la Junta de Beneficiencia con fondos de su propiedad para proveerla de trigo. En ambas villas fue muy activo tanto en su urbanismo, construyendo calles, alamedas, plazas...etc, saneándolas en todo lo que podía, como a nivel social y cultural. Construyó un hospital, un colegio para el cual consiguió una dotación para los maestros. Cuando no conseguía los medios de las administraciones públicas, lo hacía de su propio peculio. Tanto fue su celo por el saneamiento de estas villas que preservó de la peste a la de Olvera, habiendo sido contagiados de esta epidemia todos los pueblos de alrededor. En los años 1801 y 1803 tuvo una valiosa actuación durante la epidemia de fiebre amarilla que azotó a la ciudad de Málaga.   

Siendo Alcalde Mayor de Olvera recibió al siguiente oficio: El Rey se ha servido conceder á Vmd licencia por quatro meses para que pueda venir á esta Corte y Real Sitio de Sn. Ildefonso: y se lo aviso de Rl. Orn. para su inteligencia. Dios gue. á Vmd ms. as. Madrid 14 de Abril de 1803. Firmado: Joseph Eustaquio Moreno Aguilar, Gobernador del Consejo de Castilla. Es evidente la relación que José Bravo Torices continuaba manteniendo con la Corte.  

Posteriormente fue nombrado Corregidor de la villa de la Puebla de Cazalla (Sevilla) en donde desempeñó el cargo con el mismo celo que los anteriores. El 12 de Febrero de 1809 José Bravo Torices remitió una carta a la Junta Suprema Central y Gubernativa, proponiendo la creación de un ejército popular para la lucha contra los invasores franceses, formado por solteros y viudos sin hijos de los distintos pueblos, en un número proporcional al de sus habitantes y, al mismo tiempo, los vecinos de cada pueblo contribuyeran en la provisión de vestimenta: " . . . en el modo que mejor se pudiese de paño pardo (porque en todos los pueblos los hay) chaqueta, pantalón, chaleco, poncho, dos camisas, botines cortos, dos pares de zapatos, dos de medias, un pañuelo ó corbatin y sombrero, con su mochila de lienzo grueso . . . entiende con el surtido de fusiles, canana y demás, si fuese posible de esa superioridad, o en su defecto, de escopetas de a bara el cañon; se podría juntar un ejercito considerable, en poco tiempo, vestido y armado sin costo del Rl. erario, por tanto. Suplica a V.M.  . . .     



Fotos: Carta que remite Josef Bravo Torizes, como Corregior de la Puebla de Cazalla, a la Junta Suprema Central y Gubernativa, proponiendo la creación de un ejército popular. 

En 1810, antes de terminar su mandato, y coincidiendo con la entrada de los franceses en Andalucía, dimitió de su cargo como Corregidor de la Puebla de Cazalla, trasladándose con su familia a vivir a Sevilla donde no obtuvo ningún empleo o comisión por parte del gobierno intruso, por lo que tuvo que mantenerse austeramente durante algún tiempo. Más tarde se incorporó al Colegio de Abogados de dicha capital, y se le otorgó en interinidad el juzgado de primera instancia de la villa de Fuentes de Andalucía (Sevilla) donde, después de jurar la Constitución de Cádiz de 1812, procedió a instalar el nuevo Ayuntamiento interino elegido por el Pueblo y, en un acto patriótico, descubrió un gran arsenal de armamentos compuesto por fusiles, bayonetas, cajas de municiones y otras armas, que tenía almacenado y escondido el gobierno francés, enviándolo a los ejércitos españoles.       


Fotos: Nombramiento de Juez interino de primera instancia de la Villa de Fuentes de Andalucía a José Bravo Torices, donde consta que Juró la Constitucion politica de la
Monarquia, otorgado por Manuel Fernando Ruiz del Burgo, Jefe Político Superior.

Por una providencia general de la Regencia, al poco tiempo, fue cesado de su cargo de Juez de primera instancia y con aprobación del Gobierno, se le confirió la comisión de arreglo y coordinación de todos los papeles y documentos que dejó el ejército invasor, sin orden y amontonados en un deplorable estado, en el Colegio de San Acacio de Sevilla, donde se encontraba la primera Biblioteca Pública Sevillana, la Escuela de Tres Nobles Artes y el Archivo de la Hacienda Pública, ordenando multitud de legajos con documentación comprendida entre el siglo XIV y principios del XIX y creando un inventario de todos los documentos existentes en dicho colegio referentes a la Hacienda Nacional. Los trabajos quedaron finalizados el 24 de febrero de 1814.    

Foto: Oficio que, Álvaro Florez Estrada, entonces Intendente Militar de Andalucía y diputado de las Cortes de Cádiz en 1812, envió a Josef Bravo Torizes aprobando su trabajo en el archivo del Colegio de San Acacio de Sevilla.


CONTEXTO HISTÓRICO EN EL QUE NOS SITUAMOS.

En España, bajo la dominación francesa, reinó desde 1808 hasta 1812, José Bonaparte, antes de él y, después de la abdicación de Carlos IV, durante dos meses, reinó Fernando VII, que volvió a reinar a partir de 1814. 

El día 3 de Febrero de 1810 tres regimientos de franceses hicieron su entrada en Arcos, entregándose al pillaje de la ciudad, haciéndose dueños y señores de todo cuanto en ella había: entraban en las casas, echaban a sus dueños y se instalaban en ellas, robaban, violaban...etc. Hasta agosto de 1812, cuando por fin los franceses abandonaron la ciudad, se fueron sucediendo una serie de comandantes, a veces capitanes, a cual más cruel e inhumano. La situación para los arcenses era cada vez más insostenible. A esto se añadía la cantidad de prisioneros que por distintas causas, la mayoría de las veces injustificadas, tenían en lugares y en condiciones insalubres. Por otro lado, robaban las cosechas de grano y el ganado de la población para su propio sustento o para enviarlo a otros de sus regimientos.

Al igual que en otros pueblos de la sierra, se formó en Arcos una partida de patriotas armados que, en contacto y colaboración con los anteriores, se enfrentaban a los ejércitos franceses mediante emboscadas, facilitando la comunicación entre los distintos grupos y, en muchos casos, descomponiéndoles sus planes de ataques. Cualquier movimiento que hicieran los ciudadanos en su defensa y protección era respondido por los franceses con mayores atrocidades: más prisioneros, más condenados a muerte, aumento de las contribuciones...etc.

Para su mejor defensa y protección, los franceses decidieron crear un fuerte en la parte más alta de la ciudad, para ello destruyeron la fachada principal de la plaza Mayor (actual plaza del Cabildo) y las casas de la calle Nueva y del Murete. Colocaron varias baterías de cañones entre el castillo, la torre de Santa María, el oficio de Cabildo y la plaza Mayor, también colocaron cuatro minas en su entrada y un puente colgante de comunicación entre la torre y el castillo. En 1811 cerraron las puertas de la ciudad y guarnecieron al fuerte de infantería con víveres y pertrechos de guerra en abundancia.

El 25 de Agosto de 1812 y un vez firmada la Constitución liberal, los franceses abandonaron Arcos pero antes hicieron volar las minas y puentes de comunicación, destruyeron las baterías y los cañones y quemaron y destruyeron todo lo que encontraron a su paso. El día 27 de Septiembre llegó a Arcos Cecilio de la Rosa, Corregidor delegado y se proclamó la Constitución de 1812.


JOSÉ BRAVO TORICES EN ARCOS DE LA FRONTERA.

El 12 de diciembre de 1814 José Bravo Torices tomó posesión del corregimiento de Arcos de la Frontera y seguidamente, como buen monárquico, fue comisionado por el Ayuntamiento para viajar a Madrid, dar la bienvenida y felicitar a Fernando VII que volvía de su "cautiverio" en Francia. En Arcos, como en todas las poblaciones donde fue Alcalde o Corregidor, José Bravo actuó con gran eficacia: coordinando los fondos públicos, haciendo cumplir las leyes y ordenanzas, estableciendo escuelas públicas, arreglando caminos, ayudando a los jornaleros en tiempos de calamidad, empedrando calles, las cuales se encontraban en la mayor ruina y desorden tras la invasión francesa, rotulándolas y numerando sus casas.  


EL "MANUAL" DE OBRAS PÚBLICAS MUNICIPALES EN ARCOS DE JOSÉ BRAVO TORICES



En un curioso "Manual" manuscrito por él a forma de diario, anotó todas las obras públicas locales que se iban realizando en Arcos, desde su llegada a esta ciudad, en diciembre de 1814, hasta setiembre de 1818, algunas de ellas pagadas con las multas y arbitrios que se cobraban en este Municipio, otras a cuenta de los Propios y algunas veces costeadas por él mismo. Transcribimos algunas de las anotaciones que efectúa en su "Manual"


Quenta de la limpia de la Calle nueba. 
dia 28 de Dizre de 1814 - dos hombres el uno con un pico en 11 rs. (reales) y otro con hazada pª llenar las espuertas en 8 rs. y seis Muchachos a 2 rs.  Continúa con la relación de gastos, y al final de esta cuenta anota: Hasta aqui he pagado yo de multas y otro arbitrios y un donativo ael efecto y desde esta cantidad hasta la de mas de mil rs. poco mas, la dieron los Propios.

La calle Nueva, existente desde antes de 1680, es decir, antes del terremoto de Lisboa de 1755 (y probablemente nunca fue el foso del Castillo, ya que el Castillo de Arcos, como todos los que están construidos en una altura considerable, generalmente están carentes de él), fue bombardeada, entre 1810 y 1812 por los invasores franceses, con baterías de cañones situadas en la torre de Santa María y en el Castillo de los Duques, a causa de que ciertos edificios existentes en esta calle impedían por su altura la visibilidad, al ejército francés, de la entrada a la ciudad por la Puerta de Belén. Del mismo modo derribaron también edificios de la calle Gradas (Deán Espinosa) y del Murete, donde existían en ambas calles, casas de mucho valor, como la Casa de las Escuelas, bombardeada y convertida en solar, y donde posteriormente, a partir de 1838, se construyó la casa nº 7 de la calle Deán Espinosa, actualmente propiedad de la familia Velázquez-Gaztelu Vecina. En esta casa y en el nº 5 de dicha calle, aún se puede observar en sus muros el nivel que alcanzó el bombardeo, desde la Torre o desde el Castillo, del ejército francés.

Continúa con el año 1814. Se han tapado varios pedazos de empedrados que havia en la Bajada de la Cuesta de Belén, Corredera, Puerta Matrera arriba y abajo - su costo 104 rs.      

Se han pagado áel Alcaide de la Carcel Bozo, 180 rs. que havia de atraso y se devian á los pobres de la Carcel y se han hecho las diligencias pª poner corriente el pan que daba y dá la Srª duquesa de Arcos. 

Se han dorado los atriles de S. Pedro que pague por su costo sesenta rs. a dn. Juan Morales - todo del producido de multas.                                                            

Se han empedrado en pedazos  las calles de San Juan, Bobedas, Callejas, Altozano, Mendez Moreno y otras inmediatas. La calle Alta y el principio de la calle Gomeles con la pared del Barranco que estaba caida. 

Se ha tapado la Iglesia principiada de las Niebes por dos partes, y componer una tapia a fin de evitar la pestilencia que producian los estiercoles y brozas que alli hechaban los vecinos, como así mismo se ha hecho una parez que estaba caida en sus inmediaciones que cae áel tajo pª evitar una desgracia que pudiera ocurrir en aquella parte, pues no tenía el menor defensivo. Todo esto a costa de los Propios.

El día dos de Octubre de 1815 se principio la escabacion de la Joya pª buscar el agua y se gasto lo siguiente. . . 540 rs. 

El dia 18 de Agtº se principió la segunda escabacion de la Joya pª sacar el agua.. . . 2614 rs. 

Los dias 22, 23, y 24 de octubre con el 25 tuve ocupado en el Camino de la Fuente Nueba á Juan Fernandez Paz hermº del Prior de Sn. Agustin pª componerlo y un arroyo peligroso . . .a continuación detalla los gastos.

El dia 22 de Abril de 1816 siguieron empedrando lo descompuesto del Barranco vajo de Sn. Miguel. Los chinos me los dio gratis el Prior de San Juan de Dios.

El dia 30 de spre. de 1816 empezó Pedro Sánchez, el Monazillo a empedrar desde la calle de Escribanos y gana 15 rs y 3 un peon. 

Dia 4 de octubre pague un muchacho llamado Francº Duran hijo de Ana Carrera seis cargas de chinos y quatro de tierra. 

Multas exijidas á los que quitaron los ladrillos de Boliches la noche de 1º de febrero de 1817 y su imbersion. Se exijio á todos 460 rs.

A el Albañil qe. nombran el Monazillo por un dia de empedrado esquina de dn. Juan Zapata 14 rs. (Calle Corredera, nº 6 actual) y 3 un peon

El dia 10 de Marzo pague a Juan Fernandez Paz en jornal y quatro muchachos en la Cuesta de San Antón aquel a 9 rs. y estos a tres. 

El dia 23 de enero de 1817 pague á Domingo Guerrero, Mro. Carpitero pr la obra que hizo de vancos, mesas y enzerados, pª la escuela de los descalzos.  . . . . . . . . . . . . . 500 rs.              

El dia 9 de dho. mes y año le entregue ael mismo, por quatro bancos y una mesa pª la escuela de Ciudad. .  . . . . . . . . . 125 rs.                                                                                      

De multas y otros arbitrios se han puesto en las dos escuelas de dn. Francº Vega y dn. Francº Xiron doze muestras en tablas de dn. Torquato Torio, y un abededario pintado del olio, encada una, con algun papel rayado de imprenta. 

El dia 19 de dizre. de 1817 se empezo el revajo de la calle que va desde la Corredera á Boliche, se gasto lo siguiente. . . .615 rs. Nada de esto es de Propios y si de multas y de mi bolsillo, escepto el empedrado, que es de Propios.                                                                    

El dia 14 de marzo de 1818 se empezó a empedrar la calle del Socorro, de multas.  

Los dias 8, 9, 11 y 12 de Abril de 1818 limpio Juan de las Cabras el Callejon del Corral a 6 rs. cada dia. . .                                                                                                                                  

El dia 11 de setiembre de 1818 pague a dn. Juan Morales del dorado de los escudos de las puertas del Cavildo 28 rs.


Y de esta manera enumera multitud de obras públicas locales llevadas a cabo tras los estragos ocasionados por las hordas francesas.


ROTULACIÓN DE LAS CALLES DE ARCOS Y NUMERACIÓN DE SUS CASAS.

Desde el punto de vista urbanístico, el cometido más importante que llevó a cabo José Bravo Torices en Arcos, además de las obras públicas locales, fue la división de la ciudad en cuarteles, la rotulación de las calles y la numeración de sus casas. Esta tarea obedecía, en principio, al contenido en las Reales Cédulas de 13 de agosto de 1769 donde Carlos III ordenaba dividir las ciudades de: Valladolid, Granada, Zaragoza, Valencia, Palma de Mallorca, Barcelona, La Coruña, Oviedo y Sevilla en cuarteles, barrios y manzanas, así como numerar, por medio de azulejos, todas sus casas sin excepción, incluyendo Iglesias, Conventos, casas de Ayuntamientos, Escuelas, etc. En Madrid, que había servido de modelo para estas capitales, esta división urbanística había quedado regulada anteriormente por las Reales Cédulas de octubre de 1768.                                                                                       

En 1771, por un Real Despacho de Carlos III, la obligación de dividir en Cuarteles, rotular las calles y numerar todas sus casas sin excepción, se hizo extensivo  a todos los municipios de España, tarea que en Arcos de la Frontera se llevó a cabo mucho más tarde, sobre el año 1822 ó 1823, en la corregiduría de José Bravo Torices, que fue su promotor.                                        

En un testimonio notarial fechado en Arcos de la Frontera el 25 de junio de 1829, ante el Escribano Público Francisco José Muñoz, a instancias del Ayuntamiento, representado por el Síndico Procurador General y el Personero del Común, se hace constar la buena labor que había realizado José Bravo en Arcos: . . . tras los destrozos que hizo el ejercito Frances, numerando en regla toda la ciudad, empedrando sus calles, dulsificando caminos, . . 

Es posible que para rotular los cuarteles y calles y numerar las casas, José Bravo tomara como modelo a la ciudad de Sevilla, donde en 1770 el ilustrado Pablo de Olavide, siendo Asistente de la ciudad, llevó a cabo esta tarea. En Sevilla, los azulejos, tanto de los cuarteles, de los nombres de las calles, como de los números de las casas fueron fabricados en Triana y son llamados placas de Olavide. En Arcos los azulejos, similares a los de Sevilla, también proceden de alguna fábrica de Triana y fueron colocados algunas décadas después.

Entre otros azulejos, que por suerte aún se conservan en Arcos, tenemos dos de ellos de gran valor histórico, que nos indican la ubicación del límite de los Cuarteles primeros de la Collación de San Pedro y la de Santa María, en el cruce de las calles Bóvedas, Núñez de Prado y Boticas. El primero de ellos en la casa nº 1 de la calle Núñez de Prado, que también conserva el azulejo con el número 1 antiguo, en el dintel de la puerta, y el segundo, en el Colegio de las Nieves, en la esquina de la calle Boticas.  Arcos estaba dividido en dos collaciones: la de Santa María, que estaba compuesta por cuatro cuarteles y se extendía desde el mencionado Colegio de las Nieves hasta el Barrio de San Francisco y la de San Pedro compuesta por tres que desde el nº 1 de la calle Núñez de Prado, llegaba hasta el Convento de Franciscanos Descalzos, actual colegio Campo Ameno, en la plaza Modesto Gómez, en el Barrio Bajo.  

Foto: Azulejos indicando los Cuarteles primeros de las Collaciones de San Pedro y Santa María de Arcos de la Frontera.

Los correspondientes a los nombres de las calles, excepto uno, han desaparecido en su totalidad, debido a demoliciones de los edificios, pero principalmente, al cambio de nomenclatura de las calles por motivos políticos, sin respetar el pasado histórico de nuestra ciudad,  que ha sido motivo, en gran parte, de la destrucción de este interesante patrimonio urbanístico, cultural y social. Es posible que algunos de estos azulejos aún se conserven en Arcos bajo numerosas capas de cal.                                                                          

El escritor arcense Manuel Pérez Regordán, en su libro "Las Calles de Arcos", Gráficas del Exportador, Jerez de la Frontera, 1975, nos ofrece una interesante fotografía de un azulejo indicando: CALLE NUEVA DE DON JOSE RODRIGUEZ ROMERO. AÑO DE 1829. Único que se conservaba en el año 1975 en nuestra ciudad de la época de José Bravo Torices, con el rótulo de una calle.                                                                  


Foto: El único azulejo antiguo con el nombre de una calle que se conservaba en 1975 en Arcos de la Frontera.

Los azulejos correspondientes a la numeración de las casas miden 16,50 cm x 11,50 cm. y están situados en el centro de los dinteles de las puertas. Por suerte, todavía se conservan algunos de ellos, que sería importante su custodia y protección para la historia de nuestra Ciudad. Tanto éstos, como los de los nombres de las calles y los que indican los cuarteles, están  pintados a mano, uno por uno, con el fondo blanco al estaño, encabezados por una cruz patada, similar a la que utilizaban los Caballeros Templarios, quizás una reminiscencia de una época pasada donde había que confirmar la existencia de una morada cristiana. Están enmarcados por un borde azul cobalto y una fina línea, que tanto ésta, los números, las letras y la cruz son de color negro al manganeso.


                                                                                                                    


Foto: Casas con numeración de azulejos en el centro de los dinteles.



Foto: Azulejo con la numeración de una casa. Blanco al estaño, azul cobalto y negro al manganeso.


CONDECORACIÓN CON LA FLOR DE LIS Y NOMBRAMIENTO DE CAPITÁN A GUERRA DE LA CIUDAD DE ARCOS DE LA FRONTERA. 

El 10 de febrero de 1817 José Bravo fue condecorado con la Flor de Lis que le concedió el Rey de Francia, Luis XVIII. Transcribimos el oficio dirigido a él, remitido por el Duque de la Châtre, Primer Gentilhombre de la Cámara del Rey.

Décoration du Lys. Paris, le 10 Febrier 1817. Mr. Josef Brabo Torices, Maire de la Ville d'Arcos en Espagne.

J'ai l'honneur de vous prévenir, Monsieur, que le Roi a daigné vous accorder la Fleur de Lys; vous êtes en conséquence autorisé à vous en décorer.

Agréez, Monsieur, l'afsurance de ma considération distingué. 

Le Premier Gentilhomme de la Chanbre du Roi. Firmado: Le Duc de La Châtre.

En ese mismo año de 1817 fue nombrado socio de la Real de Amigos del Pais de la ciudad de Cádiz.      

El 12 de abril de 1818 José Bravo fue nombrado por Fernando VII Capitán a Guerra de la ciudad de Arcos de la Frontera para su defensa y seguridad y ". . . como persona de calidad y confianza que tenga a su cargo lo tocante á la guerra . . . y poner gran cuidado en que la gente se egercite en buena disciplina militar; advirtiendo que no solo no ha de permitir pecados publicos y escandalosos, sino que en caso de incurrirse en algunos, los ha de castigar sin excepcion de personas . . ."                              

 


Foto: Nombramiento de Capitán a Guerra de la ciudad de Arcos de la Frontera a "José Brabo y Torices." firmado por Fernando VII.  


RAFAEL DEL RIEGO EN ARCOS DE LA FRONTERA.

Se encontraba, desde el verano de 1819, en Cádiz acuartelado el Ejército de Ultramar que, reunido allí y liderado por el Conde de Calderón, General Félix Calleja, esperaba la orden de embarcar para combatir las sublevaciones independentistas de las colonias americanas. La llegada de la fiebre amarilla a San Fernando  y Cádiz, fue la causa de que el General Calleja retirara urgentemente las tropas de la capital gaditana, acantonándolas en Las Cabezas de San Juan, Arcos de la Frontera, Villamartín, Medina Sidonia y Alcalá de los Gazules, y éste, con su Estado Mayor se estableció en Arcos como cuartel general. Gran parte de este Ejército de Ultramar se sublevó y se adhirió al teniente Coronel y Jefe del Segundo Batallón del Regimiento de Asturias, Rafael del Riego tras su famoso pronunciamiento en Las Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1820, proclamando la Constitución de 1812. El día 2 de enero, entró en Arcos Rafael del Riego con su Batallón, apresando al General Calleja, al Subinspector Blanco y al Brigadier Gavani, jefes del Ejército de Ultramar, que se hallaban alojados en la casa de Juan Zapata Caro, actual casa nº 6 de la calle Corredera, frente a la Iglesia de San Juan de Dios, matando a dos guardias del General e hiriendo a otros tantos. También fueron apresados los Generales Fournás y Sánchez Salvador que se encontraban alojados en casas particulares de destacadas familias arcenses. Todo el alto mando del Ejército fue conducido al cortijo del Peral, donde fueron apresados en una improvisada cárcel.

Cuando llegó del Riego a Arcos, volvió a nombrar Corregidor y Juez de primera instancia a José Bravo Torices, pero éste rechazó estos nombramientos que le otorgaba una persona con la que no estaba de acuerdo con sus ideas políticas ni con su forma de proceder. José Bravo quedó cesante, es decir sin cargo ni empleo alguno, durante el Trienio Liberal. En 1823, cuando volvió de Francia Fernando VII, nombró de nuevo Corregidor y Juez de primera instancia a José Bravo Torices, cargos que desempeñó con gran capacidad hasta que, debido a su edad, fue sustituido de sus destinos en 1824 por Victoriano Escribano. Aunque nuestro Corregidor pasó a la situación de retirado, fue nombrado Primer Regidor Preeminente Honorario y fue comisionado por el Ayuntamiento para felicitar al Rey en Madrid y en la Plaza de Cádiz en nombre del pueblo de Arcos. 

Como indicábamos anteriormente, José Bravo Torices falleció en Arcos de la Frontera en su casa de la calle Pesas del Reloj nº 2, en 1840. Durante su longeva vida de Alcalde, Corregidor y Alcalde Mayor, en las numerosas poblaciones que actuó como tal, siempre lo hizo eficazmente, saneando económicamente algunos Ayuntamientos donde se habían cometido importantes malversaciones por parte de las Autoridades y Funcionarios, creando un ejército popular para la lucha contra los invasores franceses, ejecutando obras públicas municipales, empedrando calles, rotulándolas y numerando sus casas, construyendo caminos, plazas, alamedas, hospitales, colegios, atendiendo económicamente a los pobres, que incluso a veces lo hacía de sus propios recursos. Al margen de sus ideas políticas, que quizás resulten chocantes al ser extremadamente monárquico absolutista,  José Bravo Torices, fue un excepcional Regidor que efectuó importantes intervenciones políticas, sociales, urbanísticas, económicas y culturales, en especial en nuestra ciudad de  Arcos de la Frontera.


FUENTES:

-Archivo Histórico Nacional.

-Archivo Familiar Velázquez-Gaztelu.

-Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

-Archivo Histórico Diocesado Asidonia-Jerez.

-elblogmorisco.es. Biblioteca de temas de La Puebla de Cazalla. "D. Joseph Bravo y Torices, un Alcalde morisco contra los franceses" 9 de Junio de 2013.

-Mancheño Olivares, Miguel. "Apuntes para la Historia de Arcos de la Frontera" Tomo I, Arcos de la Frontera, tipografía Arcobricense, 1894.

-Pérez Gómez, José María. "Imágenes de tres siglos" Volumen IV de "La Historia de Arcos a través de sus calles" de Manuel Pérez Regordán. Gráficas Mirte, S.L. Sevilla, 2002.

-Pérez Regordán, Manuel. "Las Calles de Arcos" Volumen I. Gráficas del Exportador. Jerez de la Frontera, 1975.


Autores: Isabel María y Juan Manuel Velázquez-Gaztelu Vecina.


Arcos de la Frontera, diciembre de 2025.





 






                                













JOSÉ VELÁZQUEZ-GAZTELU ZAPATA. HISTORIA DE UNA TENERÍA, MOLINO VIEJO, CASA, MOLINO NUEVO, BODEGA Y DESTILERÍA EN EL BARRIO BAJO DE ARCOS DE LA FRONTER

                                                                                                                                       

David, Libro de los Salmos. Salmo 104

"Él hace sacar el pan de la tierra y el vino que alegra el corazón del hombre y el aceite que hace lucir el rostro . . ."


Foto: Dones de la cultura mediterránea.



LA INDUSTRIA DE ARCOS EN EL SIGLO XIX 

Durante el siglo XIX  la industria de la harina de trigo, del aceite de oliva y del vino, dones de la cultura mediterránea, constituía una de las mayores riquezas existentes en toda Andalucía, y en particular, en la zona que nos ocupa: Arcos de la Frontera.

El historiador y presbítero arcense Pedro de Gamaça Romero de Aragón, en su Descripcion de la mvy noble y leal civdad de Arcos de la Frontera escribía en 1634 refiriéndose a la fertilidad de sus campos . . .fon de mucho aprouechamiento de todo lo neceffario, de todos ganados, pan, vino, azeite, y paffa (pasa de uva) en tanta abundancia, que deftas cofas fe faca cantidad mucho para los lugares comarcanos, y de la cofta: azeite y paffa fe lleua cātidad a las Indias Occidentales, y regiones Setētrionales. . .   

A finales del siglo XIX Arcos contaba con 16.215 ha destinadas al cultivo de cereales (trigo, cebada, maíz), existiendo 14 molinos harineros ubicados en las márgenes de los ríos Guadalete, Majaceite y algunos arroyos cuyo caudal permitía el movimiento de las piedras para la molienda. Los principales molinos harineros eran:  Algarrobo, Molina, Nuevo, La Hoce, San Antón y Valdespino y ocho más de menor importancia. El molino del Algarrobo o Aceña del Garrobo, último molino activo, estuvo funcionando hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX regentado por Lorenzo Perdigones.


Foto: Molino harinero del Algarrobo, al fondo el antiguo puente de piedra. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Finales del s. XIX. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.



Foto: Interior del molino harinero de San Antón. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Finales s. XIX.  Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.


Las viñas en Arcos ocupaban una extensión de 935 ha, con sólo dos bodegas: la bodega de López hermanos y la bodega del Puente, creada esta última por José Velázquez-Gaztelu Zapata, que fabricaba diversos tipos de vino, vinagres, alcoholes, aguardientes y anisados y 3 destilerías más que también fabricaban aguardientes y anisados. Pero, en este contexto, también hay que considerar a las pequeñas pero importantes viñas con sus bodeguitas diseminadas por el campo, que ayudaban a mantener las economías familiares y que poco han cambiado desde entonces a los tiempos actuales.
 
 

Foto: Bodeguita familiar en los alrededores de Arcos en la actualidad.

Mientras que en algunos lugares próximos como Jerez, El Puerto, Chiclana, etc.  los olivares, y en consecuencia los molinos aceiteros, desaparecieron a causa de la sustitución de éstos por infinidad de viñedos y bodegas, en la zona de Arcos, estos olivares y molinos se conservaron formando parte fundamental de la economía local.

  


Foto: Estado actual del Molino aceitero de los Canónigos de Sevilla en el Barrio Bajo.

Los grandes olivares se extendían sobre 1.939 ha. para alimentar a 36 molinos que producían un aceite de primerísima calidad. Los molinos de aceite más importantes a finales del XIX eran:  el Bachiller de Dolores Zapata, el del Llano de la Caridad y el de la calle Hospital propiedad de José Velázquez-Gaztelu Zapata. La totalidad de molinos de  Arcos tenía una producción anual de 50.000 @ de aceite y de una calidad tal, que en 1888 obtuvieron medalla de plata en la Exposición Universal de Barcelona. Anteriormente, en el año 1754, en Arcos existían 51 molinos de aceite con un total de 68 piedras.





Fotos: Restos actuales de antiguos molinos aceiteros en el Barrio Bajo.
Para entender el conjunto de la  industria local, no hay que olvidar a las fábricas de curtido de pieles o tenerías que engrosaban la riqueza industrial de nuestra ciudad, pudiéndose contar hasta 24 de éstas en los siglos XVII y XVIII. Teniendo en cuenta que en Madrid, en el siglo XVII, había 20 tenerías, en el XVIII 50 y en el XIX sólo quedaban 10 en toda su provincia, es evidente la importancia de Arcos en  la industria del curtido de pieles. 
Hay datos de la existencia de comerciantes genoveses y malteses establecidos en Arcos dedicados a esta profesión, así como una tenería en 1683 a nombre de  Luis Rubio. En 1785, Fernando García de Veas, con 12 tenerías de su propiedad en funcionamiento en Arcos, fue  pionero en implantar la “suela”, es decir el cuero, de color. Él y su familiares eran propietarios de las tenerías  más florecientes de España y llegaron a donarles al Estado todo el correaje, guarniciones y monturas para un regimiento de caballería, por lo que Carlos III declaró “noble y honrosa la profesión de curtidor de pieles” y posteriormente Fernando VII nombró a Fernando García de Veas Caballero Cubierto de primera clase con el consecuente título de nobleza y Reales Provisiones de Hidalguía. Los propietarios de las tenerías más significativas eran Juan Zapata Caro, los hermanos  Fernando, Diego, Domingo y Juan García de Veas y Antonio de Torres. A finales del siglo XIX en Arcos de la Frontera sólo quedaba una fábrica de curtido de pieles y poco más adelante, el final de esta industria. La última tenería que existía, fue devastada por la gran riada de 1917 que también derribó el puente de piedra llamado de San Miguel.

También jugaban un importante papel, en nuestra ciudad, las fábricas de corcho. En la ya mencionada Descripcion de la mvy noble y leal civdad de Arcos de la Frontera del historiador Pedro de Gamaça, refiriéndose al término municipal de esta ciudad, escribía: . . . Deftos montes fe faca mucha corcha para Sevilla, y regiones Setētrionales, Flandes, e Inglaterra .  Sus 183.424 alcornoques que en el año 1803 existían en Arcos, producían corcho que era transformado en tapones para las botellas de vino de Jerez, El Puerto de Santa María, Sevilla y otras poblaciones, así como en planchas que se exportaban a Alemania, Rusia, Inglaterra y Bélgica. La última de estas fábricas, ya desaparecida, la creó Juan Ferrer Jordá y continuaron con su explotación sus descendientes hasta mediados del s. XX.

Por la riqueza en excelentes terrenos arcillosos de óptima calidad en nuestra ciudad, eran también muy famosas las fábricas de ladrillos, tejas, cántaros, búcaros, tinajas y todo tipo de productos cerámicos, que se exportaban  a multitud de localidades, siendo la fábrica más importante a finales del XIX la que estableció Miguel Troncoso Real  y, posteriormente, las fábricas de la familia Armario, que tuvieron su apogeo en el último cuarto del siglo XX, subsistiendo hasta finales de dicho siglo.

El Barrio Bajo: "Un polígono industrial"

La mayoría de las industrias arcenses en el  siglo XVIII, hasta mediados del XX: tenerías, molinos aceiteros, fábricas de corcho, cantarerías, tejares, ladrillares, fábricas de aceite de orujo, fábricas de jabón, molinos de harina, fábricas de tejidos de lana y batanes, estaban ubicadas en el Barrio Bajo, pues esta zona reunía las condiciones idóneas para ello.

Foto: Chimenea de una antigua fábrica de aceite de orujo que actualmente existe en el Barrio Bajo.

                                                                               

Se podría decir que parte del Barrio Bajo era similar a un “polígono industrial” de la actualidad: Construidas a extramuros de la ciudad, con poca población, donde los desagradables olores de las tenerías no tenían que soportarlos muchos vecinos. Por otro lado nuestro río Guadalete era el lugar de vertido de productos desechables, precisamente muy contaminantes como los de estas tenerías: grasas, restos de carne, pelos, y sobre todo, los materiales curtientes: alumbre, sal, cal viva, estiércol, excepto los taninos: corteza de encina, lentisco, zumaque o arrayán, que eran inocuos. El alpechín, o residuo líquido de la molienda de la aceituna, también iba parar al río, produciendo una contaminación tal, que los peces: barbos, lisas, bogas, anguilas y sábalos, subían a la superficie del agua buscando oxígeno y entonces era el momento preciso de capturarlos a mano para su consumo; costumbre que se ha ido practicando hasta pasada la segunda mitad del siglo XX.

También el río Guadalete era la “máquina" que movía en el Barrio Bajo las piedras de dos de los molinos harineros más importantes de Arcos: Algarrobo y Valdespino.



























Foto: Cromolitografía del año 1871, basada en un dibujo de S.Seherzinger, con un realismo casi fotográfico, donde se pueden observar, en la zona del Barrio Bajo, varias torres de contrapeso almenadas de molinos aceiteros y la peligrosa vereda de "Debajo de la Peña" que continuaba por la Cuesta de Noriega. Impresa en "Litografías Alemanas" de Cádiz, regentada por Nicolaus Müller. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina. 

El Puente de San Miguel y la Carretera de "Debajo de la Peña" 

La existencia del Puente del Barrio Bajo o Puente de San Miguel, construido al principio de “palos”, de piedra después y finalmente de hierro, fue  fundamental para la entrada de la materia prima procedente de las explotaciones agrícolas y ganaderas más notables de Arcos, casi todas ellas situadas en la margen izquierda del río Guadalete:  sembrados, olivares, viñas, bosques y ganadería alimentaban a estas industrias en cuestión. Trigo, aceitunas, uvas, corcho, carbón, leña, pieles, etc. entraban necesariamente por el Puente y también la salida de los productos elaborados: aceites, vinos, aguardientes, tapones, pieles curtidas, ladrillos y harinas, se efectuaba  por la misma vía.

La carretera de "Debajo de la Peña" no existía, había una peligrosa vereda en condiciones pésimas, que con frecuencia se cortaba a consecuencia de los numerosos desprendimientos, sobre todo por un lugar concreto que le llamaban "La Teta".



Fotos: "La Teta de la Peña" en la actualidad. Se observa un gran bloque de roca a punto de desprenderse.

Por las calles era imposible la circulación de carretas tiradas por bueyes o mulos cargadas de pesadas mercancías y tampoco de las diligencias para viajeros por la acusada pendiente y la estrechez de sus calles. Todo el grueso del transporte desde el Barrio Bajo hasta el Barrio Alto y resto de la ciudad, así como el que se dirigía a Cádiz, El Puerto, Jerez,  Sevilla, Ronda, y otras localidades, tanto de pasajeros como de mercancías, se realizaba por la siguiente ruta: el Puente, Llano de las Huertas o Llano de Prado Bajo, la Molina, donde se vadeaba el río, cuando su caudal lo permitía, produciéndose con frecuencia atascos de carretas y demás medios de transporte. La ruta continuaba por la Cuesta de la Molina y terminaba en El Arrecife o en La Glorieta, donde los viajeros podían alquilar las diligencias de Morilla para continuar sus viajes hacia otras poblaciones. De Arcos a Jerez en un familar de Morilla costaba 120 reales y hacían el viajes "con comodidad en 3 horas".
La primera sección de la carretera de la Sierra, que iba a enlazar Arcos de la Frontera con El Bosque, fue la carretera de Debajo de la Peña, que comenzó  a construirse el 5 de abril de 1894  y el 11 de junio de ese año, se hizo entrega al Estado de este  trozo de carretera, como parte de la proyectada hasta El Bosque que, en definitiva, era de propiedad municipal, ya que fue subvencionada con donativos de los vecinos de Arcos, contribuyendo nuestro bisabuelo José Velázquez-Gaztelu Zapata  con la donación de 500 ptas. importante cantidad en aquellos tiempos. Podemos leer en sus escritos: 5 de abril de 1894.- Al Alcalde de Arcos (Cándido Prieto) donativo para  la carretera del Barrio Bajo, 500 ptas. (se refiere a la carretera de Debajo de la Peña), fecha en la que empezaron los trabajos.
Transcribimos el oficio que el Ayuntamiento de Arcos remitió a José por este motivo:
Alcaldía Constitucional de Arcos de la Fra. Calamidad. nº 367. Sr. Dn. José Velázquez Gaztelu. Tengo la satisfación de remitir a V. testimonio literal del acuerdo adoptado por el Excmo. Ayuntamiento de mi presidencia en sesión del día ocho del corriente, en el que se consigna se den a V. las mas expresivas gracias por su humanitario y generoso proceder al donar 500 ptas. para aplicarlas a los trabajos de la carretera, que para aliviar en parte la angustiosa situación de la clase jornalera de esta ciudad, se construye por debajo de la Peña a enlazar con el Puente de San Miguel. Dios guarde a V. muchos años. Arcos Fra. 21 de abril de 1894. Firmado: Cándido Prieto.
En un artículo publicado por el semanario El Arcobricense el 14 de enero de 1900, su autor,  Juan José Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, hijo de José, escribió lo siguiente: . . . que por grandes que sean las ventajas y beneficios que en su día la carretera de la Sierra pueda reportar a esta localidad, mucho mayores habrán de ser los que proporcione esta primera sección que se construye. Ella por si sola va a dar comunicación y vida al Barrio Bajo, el más industrial y el único susceptible de ensanche y engrandecimiento: salida a sus productos sin el menoscabo de porte a lomo que venían sufriendo y transporte fácil a la rica y variada producción de la orilla izquierda del Guadalete. Para el movimiento general de la población significa un ahorro de tiempo y de esfuerzo extraordinario. Por todo ello el día que la carretera de la Peña sea concluida, el pueblo de Arcos estará de enhorabuena y aquellos que tuvieron la iniciativa del proyecto, los que con mano firme trazaron sus primeros jalones y contribuyeron a su realización, se habrán hecho acreedores al público reconocimiento.
En este mismo año de 1900, la carretera de "Debajo de la Peña" quedó concluida y en una salida de viaje de la familia desde el Barrio Bajo a Sevilla, José escribió: Isabel con las niñas (María Josefa y su prima Carmen Velázquez-Gaztelu Mateos), Juanito, José María y Paca (Francisca Caballero-Infante Soldado) salieron para Sevilla en el carruaje de Morilla subiéndose en el Molino y pasando la Teta de la Peña a gran escape. Como ya se indicaba anteriormente, la "Teta de la Peña" era una zona donde se producían con frecuencia peligrosos desprendimientos.
La construcción de esta carretera agilizó considerablemente  el transporte, sobre todo de mercancías, tanto en el ahorro de  tiempo y trabajo, como desde el punto de vista económico, haciendo prosperar la industria arcense en el Barrio Bajo y creándose a partir de entonces nuevas empresas.

JOSÉ VELÁZQUEZ-GAZTELU ZAPATA Y EL BARRIO BAJO.

Se ha nombrado con frecuencia al Barrio Bajo o Barrio de Abajo, como se llamaba cierto tiempo atrás, y este será el lugar donde se centra la historia familiar que vamos a narrar. Y como magnífico protagonista, nuestro bisabuelo José Velázquez-Gaztelu Zapata.

BIOGRAFÍA

Foto: Retrato de José  Velázquez-Gaztelu Zapata.

José María Velázquez-Gaztelu Zapata (en lo sucesivo José), nació en Arcos de la Frontera, el día 24 de Abril de 1844 a las 3 y media de la tarde y se bautizó en esta localidad, siendo su padrino su tío político José Manuel Peñalver Valiente, Abogado, Intendente Provincial Honorario, Alcalde de Arcos en 1840 y en 1843, Propietario y Ganadero de reses bravas.  El padre de José, Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Angulo, era Licenciado en Jurisprudencia, Intendente Provincial Honorario, Caballero de la Real Maestranza de Sevilla, Fiscal del Tribunal de Comercio de Cádiz, Vocal de la Comisión de estadística de la provincia de Cádiz y fue Alcalde de Sanlúcar de Barrameda. Su madre, María Josefa Zapata Bravo, era descendiente de una noble y conocida familia arcense. María Josefa era  propietaria de importantes fincas en Arcos: La Pedrosa, Dehesa del Drago, Cortijo del Matite, casa en calle Corredera, actual nº 6 y parte de la casa calle Gradas nº 7, actualmente propiedad de la familia Velázquez-Gaztelu Vecina. A raiz de la muerte de su marido, el día 1 de Julio de 1879, contrajo segundas nupcias con Nicomedes Bazo Bravo, abogado de Jerez de la Frontera, el día 21 de julio de 1880. No tuvieron descendencia.


Foto: Carta remitida por Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Angulo con motivo del nacimiento de su hijo José, dirigida a su hermano Bartolomé. Archivo Velázquez-Gaztelu.

José se graduó de Bachiller en Artes en el Instituto de segunda enseñanza de Jerez de la Frontera, el 18 de junio de 1860, con la calificación de sobresaliente. El 10 de junio de 1864 se graduó de Bachiller en la Facultad de Derecho de Sevilla, Sección de Derecho Civil y Canónico, también  con la calificación de sobresaliente. El 17 de junio del mismo año en esa Facultad, se graduó de Bachiller Sección de Derecho Administrativo con la misma calificación. El 19 de junio de 1868, con 24 años de edad, fue nombrado Juez de Paz del distrito sevillano de San Román, y el 9 de octubre del mismo año del distrito de El Salvador. El 17 de diciembre de 1870, con 26 años, obtiene el Doctorado en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Sevilla. El 20 de diciembre de ese año fue nombrado Abogado Fiscal sustituto de la Audiencia de esa capital. El 8 de febrero de 1880 fue elegido Secretario de la Sociedad especial minera Nuestra  Señora de los Reyes de Sevilla que quedó disuelta el 16 de octubre de 1882. Hombre de gran cultura, magnífico Empresario agrícola y ganadero, inteligente Industrial y un infatigable Emprendedor.


Foto: Retrato de María del Carmen Isabel Caballero-Infante Zuazo. 

José contrajo matrimonio con María del Carmen Isabel Caballero-Infante Zuazo, (en lo sucesivo Isabel, como le llamaban familiarmente), en Sevilla el día 1 de Noviembre de 1873, en la Iglesia parroquial del Arcángel Sr. San Miguel, libro 10º de desposorios, al folio 122 vuelto. Ofició la ceremonia su primo, el presbítero Fernando Veas (García de Veas) Zapata, entonces cura coadjutor de la iglesia parroquial del protomártir San Esteban. Fueron sus testigos: el General Bassols, su tío José Velázquez-Gaztelu Angulo y Ángel Vera Arboleya, Abogado y Apoderado de la familia. Después de contraer matrimonio se fueron al Puerto de Santa María de luna de miel. 

Isabel nació el 30 de mayo de 1851 en el entonces suntuoso barrio residencial de El Cerro, en La Habana (Cuba), hoy municipio. Se bautizó el 21 de junio de 1851 en la iglesia de El Salvador del Mundo en el Cerro, La Habana, libro 3 de bautismos de españoles al folio 20. Hija de Francisco de Paula Caballero-Infante Baptista-Pau, Abogado, Oficial de la Secretaría de Estado y del Despacho de la Gobernación, Contador Principal de Propios, Lancero voluntario del escuadrón de Isabel II de Barcelona, Alcalde Mayor de la villa de Quesada y de Don Benito, Alcalde Mayor Interino del partido de Marchena y del de Segura de la Sierra, Relator de la Real Audiencia Pretorial de la Habana. La madre de Isabel, Juana Zuazo  Zuazo, descendía de la familia de los Marqueses de Almeiras y fue Condesa de Tarifa por su segundo matrimonio con Francisco Oliver-Copons Asprer. Isabel fue una exquisita poetisa con una refinada cultura.  

Foto izquierda. Los hijos de José e Isabel: María Josefa, José María y Juan José vestidos de majos. Foto de estudio de A. Rodríguez de Sevilla. Entorno al año 1888. 

Foto derecha: Juan José, sus padres José e Isabel y Francisco Javier con su niñera. Autor desconocido. Sobre el año 1900.                             

José e Isabel tuvieron los siguientes hijos:

José María (Sevilla, 18/12/1876-Jerez de la Frontera, 17/12/1945, aunque fue enterrado en Arcos de la Frontera. Fue el continuador de todos los negocios de su padre);

 María del Carmen (Sevilla, 02/08/1878- El Puerto de Santa María, 14/08/1879);

 Juan José (Sevilla, 28/01/1882- Arcos de la Frontera, 18/12/1961);

 María Josefa (Sevilla, 28/02/1883-Arcos de la Frontera, 20/09/1970);

 María Gertrudis (Sevilla, 19/04/1884-Sevilla, 30/07/1886);

 Francisco José (Sevilla, 31/05/1885- Sevilla, 25/07/1886) y

 Francisco Javier (Sevilla, 07/03/1888-Arcos de la Frontera, 07/08/1912).

Durante su vida recibieron considerables herencias, tanto por parte de la familia de José como por la de Isabel. Las más importantes fueron legados de su tía Isabel Zapata Bravo de Peñalver (1879), de su padre político Francisco Oliver-Copons Asprer, Conde de Tarifa (1881) y de su tío Francisco Javier Zuazo Zuazo (1888). Las herencias recibidas las componían: dinero en efectivo, alhajas, efectos públicos, muebles, inmuebles (en Sevilla, Arcos y Cuba), derechos y acciones. Estas herencias más los bienes aportados por ambos a su matrimonio, estaban valoradas en 2.193.668 pesetas.


Foto: José María, su padre José, Piedra Salazar (Chacha Piedra, ama de cría de José María y Juan José) y su marido José María Villegas, contable del Torilejo y del Molino, abuelos maternos de Don Paquito Entrabasaguas y Villegas. Entorno a 1880. Autor desconocido.  

A raíz de su matrimonio, en 1873, José e Isabel  fijaron su residencia en Sevilla, en calle Armas nº 21, después vivieron en calle San Eloy nº 16 y últimamente en calle Calcetas nº 3. Las visitas que efectuaban a Arcos eran esporádicas y por motivos familiares. Aquí residía su madre, María Josefa Zapata Bravo, su padrastro, Nicomedes Bazo Bravo,  sus familiares: Zapata,  Virués de Segovia y García de Veas. No es hasta 1879, año en el cual heredaron de su tía Isabel Zapata Bravo, cuando viajaron con más frecuencia a  Arcos con el propósito de reactivar el Molino Viejo heredado, edificar una gran casa en el antiguo y obsoleto edificio de la vieja tenería y construir un molino aceitero que llamaron el Molino Nuevo o Molino del Puente.

En el año 1882 José e Isabel se establecieron definitivamente en Arcos de la Frontera, aunque viajaban con mucha frecuencia a Sevilla donde tenían casas de su propiedad y residían familiares de ambos: Zuazo, Velázquez-Gaztelu y Caballero-Infante, y desde donde les eran más fáciles los viajes a Moguer para atender a su magnífica Hacienda de Montemayor. En principio en Arcos se alojaron de alquiler en varias casas particulares, más tarde en 1882, en el piso principal del nº 7 de la calle Deán Espinosa, propiedad de sus tías y su madre, las hermanas Zapata Bravo. En 1885 vivieron de alquiler en la casa nº 3 de la calle Juan de Cuenca, propiedad de la viuda de Martel por el precio de 10 reales diarios. En esta casa vivió posteriormente, desde su boda hasta su fallecimiento, el hijo menor de José e Isabel, Francisco Javier Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante y su esposa Manuela Salas Martel. Referente a esta casa, junto a la iglesia de San Pedro, José escribió: 8 de julio de 1885 - Como día de Isabel, vinieron a comer Mamá y su familia, por la noche vinieron el Juez y su familia, tía Joaquina (Zapata Bravo) y la suya, sirviéndose a todos un ponche que hizo Fernando Veas  (Fernando García de Veas Zapata, presbítero y primo de José)y dulces. Se llenó de gente el patio de la casa, se tocó la guitarra y se bailó, haciendo Cayetano Espinosa algunos pasillos cómicos de gracia. A las 11 de la noche la banda de música del pueblo obsequió a Isabel con una serenata, entrando después los músicos a refrescar a casa. Y al día siguiente: 9 de julio de 1885 - Yo tomé un purgante y no salimos.
 
En junio de 1890 compraron a su madre, María Josefa Zapata Bravo, su participación en la casa nº 7 de la calle Deán Espinosa por el precio de 7.500 ptas. y vivieron allí hasta el 31 de octubre de 1891, fecha en la que concluyeron  las obras de: su casa, en la antigua tenería, que ellos llamaban “El Molino”,  la del Molino Nuevo y, anteriormente, el 12 de setiembre de 1885, terminaron las obras de reparación del Molino Viejo. Estos tres edificios en el número “uno del Llano de la Caridad”, en el Barrio Bajo de Arcos de la Frontera.

José falleció en Arcos de la Frontera el día 4 de julio de 1908 en la casa del Barrio Bajo y enterrado en el cementerio de San Miguel de esta localidad en el panteón familiar de los Velázquez-Gaztelu.

Isabel murió en Sanlúcar de Barrameda, mientras veraneaba, el día 22 de Agosto de 1902.



Foto: María del Carmen Isabel Caballero-Infante Zuazo y José Velázquez-Gaztelu Zapata. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Finales del s. XIX.

El día 5 de enero de 1895 José recibió un simpático y curioso soneto, lleno de barroquismos y ripios, escrito por don Francisco Ruiz, Presbítero Cura de la iglesia de Santa María de Arcos. Dice literalmente así:

 Soneto al Sr. Dn. José Velazquez Gaztelu

No fué digno jamas de elogios tales
Cual tu lira entusiasta me prodiga
Dispensa que en retorno yo te diga
Algunas de tus prendas personales
Eres hombre de empresas colosales
Tu notoria bondad á amarte obliga
Y bien mereces que el Señor bendiga
Por tus grandes larguezas tus caudales
Deferente con todos quien te trata
De tu nombre no olvida la memoria
Y en tu encomio su lengua se desata
Pero el timbre sublime de tu historia
El caracter mas fiel que te retrata
Es tu fé de catolico ¡Que Glorias!


LA TENERÍA.

Comenzamos por la Tenería, ya que este edificio, aunque se encontraba en muy mal estado de conservación, sirvió de base para la  construcción de la casa y del pequeño complejo industrial que levantó José.

Reseña Histórica.

El inmueble que ocupaba la tenería, a principios del siglo XIX, era propiedad del presbítero Pedro José Zapata Caro. En 1829 éste se la dejó en herencia a su sobrina Mercedes García de Veas Zapata. En 1847 José Manuel Peñalver Valiente la adquirió por compra, en 20.000 reales, a Mercedes García de Veas Zapata.  En 1879 José adquirió, por herencia de sus tíos y padrinos José Manuel Peñalver Valiente e Isabel Zapata Bravo, una cuarta parte de la tenería y, diez años más tarde, adquirió, a través de compras a los 15 hijos de Joaquina Zapata Bravo, que también eran herederos de Peñalver, las tres cuartas partes restantes.


Descripción de la Tenería.

El 30 de abril de 1878, el Maestro de obras públicas de Arcos, Manuel García de Soria Espinosa, hizo una descripción de la tenería, cuando ya no funcionaba como tal, en los siguientes términos: Parte del edificio marcado con el número dos extramuros de esta Ciudad que fue fábrica de curtidos y forma la crujía de fachada principal, el costado derecho y mitad de la crujía del fondo. La entrada, patio y pozo son de servicio ordinario. Ocupa una extensión superficial de cuatrocientos treinta metros cuadrados. Es de dos pisos de altura, distribuidos en la forma siguiente, sala y alcoba, zaguán y trabajadero en crujía de fachada principal, patio de noques y escalera, cuadras y escalera en el costado derecho. Molino y trojes para el curtido en crujía del fondo. El alto: secadero en la fachada principal y pajar sobre cuadras. Es de fábrica antigua y en buen estado. Linde el todo del edificio su fachada principal a el Sur. Por derecha forma ángulo a la calle Hospital, izq. Callejuela sin nombre y por espalda, solar en alberca del Sr. D. José Manuel de Peñalver. Y en atención a su estado y demás cond. se tasa en 20.000 reales.

Foto: Detalle de la cromolitografía de Seherzinger, donde se observa, por encima del Molino de los Canónigos, el tejado de la tenería en forma de "L" y la torre de contrapeso encalada del Molino Viejo, que existe actualmente. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.

Comparando la tenería con la actual casa, propiedad de las familias de las Cuevas y Ruiz de las Cuevas, podemos describirla de la siguiente manera: La entrada era la misma que la de la casa en la actualidad, con el zaguán. Pasado éste y entrando en el edificio, a la izquierda, había: una escalera de subida al piso alto, una sala y una alcoba, donde vivió el Tío Río, que fue el último de los caseros de esta fábrica, allá sobre el año 1830. A la derecha, según se entraba al edificio, estaba el trabajadero, donde se preparaban las pieles, quitándoles el pelo, grasas y restos de carne.


Foto: Grabado de una antigua tenería, donde aparecen dos curtidores quitándoles el pelo, grasas y restos de carne a las pieles. Archivo Ruiz de Eguino.

Después se introducían en los materiales curtientes, operación que se realizaba en el patio de noques, actual patio de la casa. En la crujía del fondo de este patio se encontraba el Molino de aceite que llamaremos “Molino Viejo” y las trojes de la tenería. Volviendo a la entrada del edificio, a la derecha, en el piso bajo, formando ángulo con el trabajadero, lindando con la Callejuela y  frente a la Fábrica de corcho de la familia Ferrer, estaban las cuadras y otra escalera. En el piso alto se encontraban los secaderos de pieles, que ocupaban la fachada principal, y un pajar encima de las mencionadas cuadras. Todo el edificio estaba techado con cubiertas de tejas a dos aguas.

Cuando José e Isabel heredaron la Fábrica de curtidos o Tenería, hacía años que no funcionaba como tal, encontrándose en un estado casi ruinoso. Los primeros años alquilaban sus habitaciones bajas como vivienda en la cantidad de 7,50 reales mensuales, pero el último inquilino, que no era de Arcos, desapareció dejando a deber varias mensualidades.  En 1891 comenzaron las obras tanto de la Casa en la Tenería, como las del Molino Nuevo. Se aprovecharon los gruesos muros de la fábrica, se cambiaron las cubiertas por nuevos techos con vigas de hierro acerado y se rehabilitó para convertirla en la hermosa vivienda que actualmente existe en la plaza José y Jesús de las Cuevas nº 1 en Arcos de la Frontera.


Foto: Actual ruina de una tenería en el Barrio Bajo construida en el siglo XVIII. Actualmente es propiedad de Francisco Ibáñez Rodríguez.








EL MOLINO VIEJO

Adquisición del Molino Viejo.

José adquirió la propiedad de este inmueble de una manera mucho más sencilla que la propiedad de la tenería. A finales del siglo XVIII, el propietario del molino: Manuel Zapata Vidal, lo dejó en herencia a sus hijos: Pedro José, Juan y Ana Zapata Caro. Los sobrinos e hijos de éstos lo vendieron en 1822 a nuestro abuelo en cuarto grado José María Zapata Bueno y éste lo legó a su hija Isabel Zapata Bravo, esposa de José Manuel Peñalver Valiente. Al ser éstos los padrinos de José, se lo dejaron en herencia el 30 de Mayo de 1879.

Descripción e historia.

Foto: Molino antiguo de piedra de aro en el Barrio bajo de Arcos. Autor: José María de las Cuevas Olivares. Archivo Ruiz de las Cuevas.

El Molino Viejo, en su origen, era un molino muy primitivo, llamado molino de sangre, con la técnica de prensa de viga y quintal, con husillo en el extremo de la viga y con su correspondiente torre de contrapeso almenada. Para la molturación de la aceituna,  poseía una sola piedra en forma de rueda, llamada "piedra de aro", que verticalmente rodaba y giraba sobre otra piedra fija de la misma forma y en posición horizontal, llamada "solero". El mecanismo estaba accionado por un mulo con antojeras, que hacía sonar sonar sus campanillas al ponerse en movimiento y se turnaba con otro cada tres horas.

Foto: Extremo de la viga con el husillo y quintal. Autor: José María de las Cuevas Olivares. Archivo Ruiz de las Cuevas.

A continuación venía la prensada que se efectuaba con una larga y fuerte viga de madera que actuaba en forma de palanca  de segundo género que bajaba o subía con ayuda del quintal y por medio del mecanismo de un husillo, también de madera, en forma de tornillo.

Foto: Pila de redores en la prensa de viga. Autor José María de la Cuevas Olivares. Archivo Ruiz de las Cuevas.

Debajo de la viga o palanca se colocaban pilas de capachos o "redores" de esparto conteniendo la aceituna ya molturada. Al efectuar la prensada con la pesada viga, se vertía sobre los capachos agua caliente, el líquido caía por su peso en las tinajas o pilas de decantación enterradas en el suelo, donde se separaba en un proceso natural por un lado el aceite y por otro el agua de la aceituna o alpechín, ya que el aceite, al pesar menos que el alpechín, subía a la superficie. La torre de contrapeso cumplía la función de anular o contrarrestar los empujes que sufría hacía arriba el extremo de la viga  cuando se efectuaba la prensada. Dicha torre era maciza y estaba rematada por almenas. La torre de contrapeso del Molino Viejo se conserva en la actualidad en la casa del Barrio Bajo propiedad de la familia de las Cuevas.

Foto: Torre de contrapeso del Molino Viejo en la actualidad en la casa de la familia de las Cuevas.


Descripción del Molino Viejo según documento de fecha 5 de octubre de 1871.

Un molino de aceite sito en el Barrio Bajo de esta ciudad, cuyo valor de albañilería, carpintería, piedra y tinajas de uso, asciende, según los aprecios a cincuenta y tres mil trescientas treinta y ocho reales.

Los linderos del Molino de aceite sito en el Llano de la Caridad del Barrio Bajo de esta ciudad señalado con el número diez de gobierno antiguo y uno moderno, son: al Norte , o sea, por el fondo de dicho molino, con solar que fue de la fábrica del Sr. San Pedro, hoy de Dn. Manuel de Peñalver, por el Este, o sea, por la derecha entrando en el edificio, con calle del Hospital, por el Sur, a donde da su fachada principal, con el Llano de la Caridad, junto al Puente, y por el Oeste, con la tenería de Don José Peñalver, que forma parte del edificio, el que mide una extensión superficial de trescientos cuatro metros veinte y dos decímetros cuadrados, en donde se hallan todas las oficinas necesarias para la elaboración del aceite.


El olivar "El Torilejo". Incendio en la choza de los pastores.

El Torilejo era un gran olivar adquirido por José durante su matrimonio, por herencia de su tía Isabel Zapata Bravo de Peñalver en el año 1879, situado en el lugar llamado Lomo de Alcalá, en el término de Arcos de la Frontera, de cabida 194,25 aranzadas, valorada, por entonces, en 62.438,84 pesetas. Asimismo José heredó de su tía Isabel dos matas de olivar lindantes con el Torilejo llamadas Los Agustinos Bajos de 51 aranzadas y Mata del Cristo de 4,82 aranzadas, valoradas en 17.095,50 y 717,- pesetas respectivamente. Estos olivares eran los que surtían de aceituna al Molino Viejo y, posteriormente, al Molino Nuevo o Molino del Puente.


Foto: En el olivar del Torilejo, un grupo de jornaleros, en plena cogida de la aceituna, haciendo un descanso para comer. Finales del s. XIX - principios del s. XX. Autor Francisco Caballero-Infante Soldado. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.

Durante los tres primeros años que tuvo José el Molino Viejo, lo arrendó a razón de 1.100 reales anuales y vendía la aceituna del olivar El Torilejo que, junto con los agregados, en 1885 poseía 10.384 pies de olivos, 406 estacas y 831 marras. La primera vez que hizo funcionar el molino, fue el 6 de noviembre de 1883 con 1.300 fanegas de aceitunas que resultaron cogidas del mencionado olivar. 

El día 1 de junio de 1885 en el Torilejo ocurrió un tristísimo suceso que llegó a ser una verdadera tragedia. José lo narró así: 1 de junio de 1885 - En la madrugada de este día se incendió la choza de los pastores en el olivar del Torilejo en Arcos, pereciendo abrasada por las llamas la mujer y dos hijos del pastor Caro y los tres niños del borreguero Benítez. Total 6 cadáveres. Caro el pastor también resultó con grandes quemaduras.

Obras en el Molino Viejo.

En octubre de 1884 se unió el Corral de la calle Hospital con el Molino. Dicho corral, anexo al Molino, también fue heredado de su tía Isabel Zapata de Peñalver y se hicieron obras en él cuyo coste ascendió a 3.983 reales de vellón. El 4 de noviembre de 1884 se abrió el Molino finalizando el 14 de enero siguiente, dejando molidas 1.240 fanegas de aceitunas de su propiedad y 473 fanegas de varios a maquila, produciendo 998 @ y 9 libras y media de aceite. En el verano de 1885 al Molino Viejo se le hicieron importantes reformas: Se cambió la rula, la caldera, el alfanje y algunas maderas. Estas piezas venían desde Sevilla hasta Jerez en tren, y desde Arcos iban en carros a recogerlas hasta el Molino.

El 12 de setiembre de 1885 se concluyó la obra del Molino Viejo, y ese año fue muy bueno para los olivares. Anotó José:  31 de diciembre de 1885.- La cosecha de aceitunas del Torilejo fue buena resultando 1.637 fanegas y media, en cambio nos robaron 4 mulas y se partió el plato de la máquina.

El Criado Pedro Bocio.

Por esas fechas José tenía un criado de toda confianza llamado Pedro Bocio. Si José iba a Sevilla, Pedro iba con él. Si iba al campo, también lo acompañaba Pedro. Si tenía que hacer una gestión en el Ayuntamiento, allá iba Pedro con José. Se fue de temporada a los Baños de Gigonza, José se llevó a su criado Pedro. Al entierro del Conde de Tarifa en Madrid, también su criado acompañó a José.  Eran tales las buenas relaciones que tenían, que José nombró a Pedro encargado al frente del Molino Viejo. Transcribimos una curiosa carta de Pedro Bocio, de fecha 8 de agosto de 1882 desde Arcos, dirigida a José e Isabel, que estaban en Sevilla. Al referirse al “niño” o “Juanito” alude a Juan José Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, hijo de José e Isabel. Pedro se encontraba en Arcos, en la casa del Barrio Bajo, done vivía, como persona de confianza y al cuidado de ella. La carta dice literalmente así:

Apresia ble señorito y señorita / Me a legrare que a al escrivo de estas

Seayen uste de bueno elniño sigue / M uibien y llo y gualmente pa

ralo que ustedes gusten manda / que loare con muncho gusto y fi

nabolunta y el cora son en / susitio . . .

Sabran uste des como / Juanito pue de comer unros que

tella que ar roto otro diente / cosarara en niños en loque e

bito no ebito otro tan raroco /mo el en vede e cha alabera de los

cormillo para ron pe ese dien /te aesta do dos dia estreñido ni

llora niestan incomodo des / pue loaecho do beses cadadia

agase lo uste saber al señorito / para que notenga el corazón tan

encojio . . .  

Sin prejuicios por la ortografía, la carta está llena de ingenuidad, afecto y simpatía.

José escribió: 28 de enero de 1886.- A las cuatro de la madrugada de este día falleció en el Molino (Viejo) de Arcos donde estaba encargado, nuestro buen criado Pedro Bocio Martagón, modelo de hombres honrados y de servidores leales.

Nuevas obras en el Molino Viejo. Su mecanización.


Foto: EMolino Viejo con los molineros prensando aceitunas en la moderna prensa de engranaje. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Finales s. XIX principios s. XX. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.





En setiembre de 1890, en la fundición de San Clemente de Sevilla Pando, Rodríguez y García, se estaban fabricando las piezas de la moderna prensa de engranaje para el Molino Viejo, que iba a sustituir o al menos complementar a la antigua prensa de viga que ya existía. Mientras que en la prensa de viga sólo podían entrar 20 o 25 fanegas de aceituna diarias, para producir 10 o 12 @ de aceite, en la nueva prensa podían entrar hasta 70 fanegas al día, que producían más de 40  @. El beneficio no era solamente por  la cantidad de aceite que podía salir, sino también por su  calidad, ya que en este proceso, al ser más rápido, la aceituna permanecía menos tiempo en las trojes y evitaba su fermentación. Por el contrario en el caso de la prensa de viga, al ser más lenta, la aceituna se quedaba demasiado tiempo entrojada, fermentando y en consecuencia pudriéndose y disminuyendo considerablemente su calidad. El 2 de octubre de 1890,  para el montaje de la prensa de engranaje, la fundición San Clemente envió desde Sevilla a un oficial llamado Castro que residió en Arcos mientras duró esta operación. Una vez instalada la prensa  y con el anterior remozamiento que se llevó a cabo en el año 1885, el Molino Viejo funcionaba con total eficacia, no obstante, al año siguiente, José llevó a cabo la construcción de otro moderno molino que le llamó el Molino Nuevo y otras veces el Molino del Puente.

Foto: En el Molino Viejo, montados en burro, los hijos de José María: Juan Pedro e Isabel Velázquez-Gaztelu Caballero Infante, sus criadas y el encargado del molino. Arriba, a la derecha se obervan las almenas de la torre de contrapeso que aún existe. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Año 1907 ó 1908. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.


Foto: En el Molino Viejo, en el burro de la carreta, Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante y su hermana Isabel en brazos de una criada. Delante, el encargado del molino. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Año 1907 ó 1908. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.






             









 Foto: Trabajadores en el molino comiendo a la manera de "Cucharón y paso atrás". Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.        

LA CASA

Casa y Molino Nuevo se construyeron simultáneamente, pero José en sus escritos, al referirse a la casa del Barrio Bajo, la nombró siempre por "El Molino", lo cual ha dado lugar a cierta confusión a la hora de diferenciar entre lo que es la Casa propiamente dicha y por otro lado los Molinos Viejo y Nuevo.

Por ejemplo: 25 de setiembre de 1891 - . . .el altar del oratorio del Molino  (Evidentemente se trata del oratorio de la casa). 20 de abril de 1891. . .cuatro piedras para el Molino (Se refiere al Molino Nuevo). 11 de agosto 1891. . . los azulejos de la escalera del Molino (El Molino no tenía azulejos. Se refiere a la casa, que aún conserva en parte de la modificada escalera unos bonitos azulejos pintados a mano)

Comienzan las obras.

No es hasta el 4 de febrero de 1891 cuando verdaderamente empezaron las obras de la casa y Molino Nuevo. José escribió: 4 de febrero de 1891.- Comenzó en Arcos la obra del Molino (y casa). Se dijo una misa en La Caridad a la que asistieron sirvientes y operarios y se hizo un guiso de carne a la gente y albañiles.

Foto: Recibo de los ladrillos comprados a Miguel troncoso para el inicio de la obra. Archivo Velázquez-Gaztelu.

El día antes José había comprado 10.000 ladrillos de mesa en la fábrica de Miguel Troncoso Real de Arcos para empezar la obra.  Su coste fue de 1.700 reales. El personal de la obra estaba compuesto por un maestro, que era similar a un arquitecto técnico de la actualidad, en este caso era José de Quesada, un encargado de nombre Manuel Mariscal Jiménez, de 4 a 7 oficiales, entre 11 y 15 peones, además de los carpinteros, herreros, carreros y demás obreros.    



Foto: Factura de compra de las viguetas de hierro acerado fabricadas en Altos Hornos de Bilbao. Archivo Velázquez-Gaztelu.

En febrero de 1891, José hizo un pedido de 163 viguetas de acero Bessemer para los techos de la Casa en la Tenería, por conducto de J.M. Ybarra e Hijos de Sevilla, a la Sociedad de Altos Hornos de Bilbao. El 21 de ese mes se embarcaron en esta ciudad las viguetas en el vapor Triana con destino a Sevilla y el día 2 de marzo ya estaba José  en el muelle sevillano viendo desembarcarlas. Las viguetas costaron 1.509,24 ptas. Desde Sevilla se transportaron en tren hasta Jerez y el día 6, Berrocal, carrero y arriero del Molino, llegó a la estación de Jerez con un carro a cargar las viguetas pero, debido a su peso, fue necesario que Salvador Bolinches al día siguiente tomara dos carros más para el transporte hasta Arcos, cuyo alquiler supuso un gasto de 25 duros.

Llegaron los azulejos de Sevilla comprados a Hijo de Miguel Díez en la calle Puente y Pellón nº 6 y se concluyó la escalera. Se echó cemento en la galería baja y se trajo a un pintor sevillano llamado Antonio Antón con su ayudante para pintar y decorar techos y paredes. Se hicieron otras muchas compras en el Bazar Sevillano y La Llave, todo se empaquetó y se envió a Arcos. En Sevilla se compraron algunos muebles para la casa, pero el grueso de los muebles procedía de la herencia de la familia Zapata y posteriormente de Gertrudis Zuazo Zuazo, llamada familiarmente por José  "tía Tula" y por su hijo José María "Abuelita", que a su fallecimiento el 28 de octubre de 1905, les dejó en herencia, entre otras muchísimas cosas, los dos bonitos espejos y consolas doradas que ellos colocaron en el salón de abajo. 

Posteriormente José María, el hijo mayor de José escribió: 31 de mayo de 1906 - La bodega está llena de muebles de la abuelita (Gertrudis Zuazo Zuazo) embalados. Se sacaron algunas butacas. De la bodega llevamos con seis hombres las cómodas del oratorio a la alcoba de bóveda y sacamos los ornamentos de la abuelita que se guardaron. 22 de junio de 1906 - Continuamos con el carpintero desembalando los muebles de la abuelita y colocamos un espejo en el salón. 23 de junio de 1906 - Se colgó el segundo espejo en el salón, se pusieron dos cuadros, y en la alcoba de bóveda, sobre las cómodas, la urna del Señor de la Salud y la Santísima Virgen.

El 31 de octubre de 1891 concluyó la obra de la Casa y Molino Nuevo. José con toda la familia se quedó en Sevilla atrasando su viaje por haber tenido noticias de que en Arcos había difteria. En la casa de Arcos, el Padre Guzmán y el Padre Fernando Veas, acompañados de  Manuel Mariscal, encargado de la obra, junto con todos los albañiles, bautizaron el edificio. Transcribimos parte de la carta que Manuel Mariscal remite a José por este motivo: . . . Es ta noche se a ba ustisado el caserio a bitacion pora bitacion to do lo an escho perfeta mente bien meno el Horatorio puesdise que no pueden le di un poquito de vino y no lo bebio mas que padre guman y como no a bio en Arcos sar chichon con pre choriso bueno pero no lo proba ron y el bino una botella de bueno se bevio dos copa . . . Y en sus cuentas: 31 de octubre de 1891 – una botella vino para los padre. . . . 3,60 reales.

Pocos días después, José partió para Arcos, quedando su familia en Sevilla.

El 21 de noviembre, salió de Sevilla para Arcos Isabel, con todos los niños (José María, Juan José, María Josefa y Francisco Javier) en compañía de su hermano Pancho y la hija de éste: Paca (Francisca Caballero-Infante Soldado) en el tren Exprés hasta Jerez. Llegaron a Arcos y los esperaban a la entrada del pueblo José y su primo, el padre Fernando Veas. Llegaron al Barrio Bajo gustándole mucho a todos la casa nueva y molinos nuevos.

Foto: La casa construida por José. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado (?). Finales del s. XIX. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.


El importe total de la obra de albañilería de la casa y molino ascendió a 37.047,86 ptas. y para la compra del mobiliario de la casa invirtieron 3.539,02 ptas. 


Foto: Grupo de personas en la puerta de la casa del Barrio Bajo. Probablemente personal del servicio y trabajadores de los molinos y bodega. Copia de una fotografía antigua. Autor desconocido. Finales del s. XIX. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.





Foto: La casa del Barrio Bajo en la actualiad.








Con frecuencia toda la familia daba bonitos paseos saliendo de la casa  por el Puente de piedra montados: unos en burro, otros en mulos, otros a caballo, otros a pie y el hijo de José, José María, en su jaca. Sus destinos eran: Río Frío, El Pilar de las Vegas de Cobiche, Los Cabezuelos, El Torilejo, Barrancos, El Romeral, El Santiscal, etc. La prima de José, Ana Velázquez-Gaztelu Bernedes, V marquesa de Campo Ameno y su marido Prudencio Mudarra Párraga a menudo visitaban a su familia en Arcos y pasaban  temporadas con ellos dando largos paseos en bestias por los alrededores.

Un intento de robo y secuestro.

Recibó la madre de José, María Josefa Zapata Bravo, una carta anónima y sin fecha referente a un intento de robo en la casa del Barrio Bajo, además de un posible secuestro que se iba a perpetrar en la persona de su nieto Lorenzo Velázquez-Gaztelu Mateos, sobrino de José e Isabel, que vivía con su abuela María Josefa Zapata a raiz del fallecimiento de su padre Lorenzo Velázquez-Gaztelu Zapata. La transcripción de la carta es como sigue:

Sra Dª Maria Zapata. Dª Maria por casualidá anoche junto a San Agustin me enteré que trataban una noche de estas de robar la casa de su hijo de usté y de secuestrá al nieto que vive con usté. Digaselo uste para que no salga de noche. Aunque uste no se acordará de mi yo la conosco á usté y á su familia de áce muchos años y no boy a decirselo yo misma por temor de que me descubran y sepan que yo le doy este abiso ni le digo a ustedes mi nombre. Tener mucho cuidado. Los dos son de Orbera uno es arto, viste de negro con chaqueta corta y el otro es más bajo y metido en carne.

Afortunadamente, ni el robo ni el secuestro se llevaron a cabo. 

El antiguo Oratorio. 

En el informe de la inspección de este primer oratorio, erigido por José, que realizó el R.P. Vicente Alonso, Rector de los Escolapios de Sevilla, el 2 de enero de 1892, el cual transcribiremos en su totalidad más adelante, consta que este primer Oratorio . . .  es del todo independiente y extraño a todo uso profano. No tiene encima habitación ni vivienda alguna . . . 

Posteriormente, en un artículo del periódico El Correo de Cádiz de fecha 10 de julio de 1910, su corresponsal en Arcos, refiriéndose a la bendición del nuevo oratorio, escribía . . . En la antigua y hermosa finca del barrio bajo que perteneció al respetable arcobricense don José Velázquez Zapata . . . ha tenido hoy (fue el día 6) lugar la bendición del oratorio, el mismo que existía antes de que la casa experimentara las extraordinarias reformas. . . 

De lo cual se desprende que el antiguo Oratorio estaba en el piso primero y que el nuevo Oratorio era el mismo que el antiguo, después de haber gozado de una reforma de embellecimiento a raiz de la muerte de José.




El 31 de agosto de 1891 en Sevilla, Pancho, (Francisco Caballero-Infante Zuazo, hermano de Isabel, en lo sucesivo Pancho) José y  Salvador Bolinches compraron en casa de Tapia "los objetos del altar" cuyo precio fue de 800 reales de vellón. Al día siguiente lo  embalaron y enviaron a Arcos.







FotoFactura de la casa de Tapia de la compra de los "objetos para el  altar". Archivo Velázquez-Gaztelu.

La Casa de Tapia, regentada por Manuel Tapia Cortés, era un establecimiento de muebles y antigüedades situado en la plaza del Duque de la Victoria nº 5, lindando con la casa-palacio de Gertrudis Zuazo Zuazo, que era el número 7 antiguo o 6 moderno de dicha plaza.

Al final de setiembre de ese año, José marchó a Sevilla para hacer ciertas compras para la Casa y Oratorio y organizar la mudanza desde Sevilla a Arcos. Se empaquetaron los armarios y la cama de José María (Su hijo). Pancho les llevó el ara consagrada para el altar del Oratorio y éste con su hermana Isabel y los hijos de ésta: José María, Juan José y María Josefa, compraron todos los ornamentos litúrgicos necesarios.

Foto: Factura de la compra del cuadro del Sagrado Corazón de Jesús.  Archivo Velázquez-Gaztelu.

Se recibió el cuadro al óleo del Sagrado Corazón de Jesús concluido,  encargado por José, al que él, así como toda la familia, le tenían una gran devoción. El cuadro, que costó 640 reales de vellón, se compró en la tienda del dorador y constructor de retablos Julio Rossy de Sevilla, en calle Sierpes nº 32. Es probable que el retablo que encuadra al Sagrado Corazón, se adquiriera también en esta tienda. 




Foto: Retablo del Oratorio en la actualidad, con el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús.

El 26 de Diciembre de 1891, fue la familia en comitiva a la carretera  a esperar a Pancho, a su hijo Paco Caballero-Infante Soldado, a Antonio Gómez Bueno, que era el administrador de la Hacienda de Montemayor y al Reverendo Padre Vicente Alonso que venía con la comisión de inspeccionar el Oratorio y celebrar la primera misa. El día 27 de diciembre José anotó: A las nueve y media de la mañana el Sr. Rector de los Escolapios de Sevilla, el R.P. Vicente Alonso, dijo la primera misa en el Oratorio del Molino (se refiere a la casa) de Arcos, recibiendo en ella todos nosotros y sirvientes la Sagrada Comunión y dando gracias a Dios por el favor e insigne honra que nos dispensaba al aparecer y permitir su culto en nuestra propia morada. Tuvimos una pequeña fiesta de palillos por la noche bailando los niños.

El resultado de la inspección al Oratorio, ordenada por el arzobispo de Sevilla Benito Sanz y Forés, realizada por el R.P. Vicente Alonso es el siguiente:

En cumplimiento de la anterior comisión, con que V.E. se ha dignado honrarme, he visitado detenidamente el local destinado por los S.S. D. José Velázquez-Gaztelu y su dignísima Sra. Dª Isabel Caballero-Infante para Oratorio en su Casa-Fábrica de Arcos de la Frontera, en esta Diócesis, y lo he encontrado perfectamente ajustado y conforme con las prescripciones litúrgicas. Dicho local es del todo independiente y extraño a todo uso profano. No tiene encima habitación ni vivienda alguna y está ornado y decorado con el piadoso y exquisito gusto que caracteriza a sus ilustres Dueños. Contiene todo lo necesario para celebrar el Santo Sacrificio de la Misa: mesa de altar sólida, bellísimo retablo del Sagrado Corazón de Jesús, ara consagrada con reliquias, manteles suficientes, sacras, misal, vinajeras, cáliz con patena, etc. según exigen las rúbricas, y en fin todos los utensilios y ornamentos completos, esmeradamente confeccionados, limpios y custodiados. En testimonio de todo lo cual suscribo y firmo este resultado de mi comisión para los efectos que V.E. estime conveniente. Dios guarde a V.E. Itma. ms. años. Sevilla y enero 2 de 1892. Firmado Vicente Alonso rector del Colº  . . .

A partir de esta fecha, las misas en el Oratorio, que eran casi a diario, las oficiaba Fernando Veas (García de Veas) Zapata, primo de José, hasta su fallecimiento, el 30 de julio de 1893. A raíz de la muerte de Fernando Veas, eran varios los
sacerdotes que decían misa: el Padre Guzmán, el Padre Orellana (Don Bartolo), el Padre Porrúa y el Padre Molle.

El oratorio nuevo. 

El día 6 de julo de 1910, ya había fallecido José, José María, su hijo mayor, escribía: En tres carruajes fuimos al barrio bajo (José María y Paca vivían entonces en la calle Deán Espinosa, 7, en el Barrio Alto de Arcos) Paca y yo y los niños, toda la familia Piña, el  Arcipreste, D. Bartolo y el P. Guzmán. Tuvo lugar la bendición en el Molino (se refiere a la casa) del nuevo Oratorio. El periódico El Correo de Cádiz editó un artículo de su corresponsal en Arcos referente a la bendición de este nuevo Oratorio que publicamos a continuación.

Fiesta íntima. En la antigua y hermosa finca del barrio bajo que perteneció al respetable arcobricense don José Velázquez y Zapata, ocupada ahora por sus hijos solteros, señorita María Josefa y don Juan José, ha tenido hoy lugar la bendición del oratorio, el mismo que existía antes de que la casa experimentara las extraordinarias reformas de embellecimiento y ornato que durante largo tiempo se han practicado en ella y acaban de terminar.

Aparece al fondo de la capillita un severo altar en el cual se venera la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, trazada sobre el lienzo con tonos de inspirada belleza cristiana, y a los pies, preciosa talla de Nuestra Señora de Lourdes . . .

Foto: Capilla de Nuestra Señora de Lourdes en el Oratorio de la casa el Barrio Bajo.

Procedió a la bendición con arreglo a rúbricas el ilustrado Sr. Arcipreste D. Manuel Farfán Olavarrieta, acompañándole los presbíteros  D. José Guzmán Cordero y D. Bartolomé Orellana, celebrándose acto seguido el Santo Sacrificio por el muy ilustre señor dignidad de arcediano de Tortosa, paisano nuestro D. Antonio Piña García. . . Dentro de la Misa se distribuyó el Pan Eucarístico que recibieron con verdadera piedad y devoción de creyentes los dueños de la casa (Juan José y María Josefa), D. José María Velázquez y señora, Manuela Piña García, viuda de Maruri, sus hijos Stas. Concha, Maria Pepa y Antonio, el respetable anciano D. Antonio Piña Guerra, el distinguido joven D. José Gutiérrez Martel, la señora viuda de Velázquez-Gaztelu doña Rosario Mateos Téllez-Girón y su hija Carmen, parientas próximas de los dueños de la casa, con quienes habitan . . . 

Y finalmente el suceso del día se coronó con un espléndido almuerzo, servido en el bien acondicionado comedor de la casa, y en el que los amables anfitriones colmaron de exquisitas atenciones a sus invitados.

La Calleja sin nombre.

Entre la casa en cuestión  y la contigua, propiedad de la familia Ferrer, que fue fábrica de corchos, existía un callejón que no tenía nombre, ni tránsito de personas, que era más bien un almizcate que una calleja. José gestionó su compra al Ayuntamieto y se repartió entre los colindantes.  

José, en una instancia dirigida al Ayuntamiento de Arcos, escribió: . . . con el debido respeto expone: que es poseedor a título de dueño del edificio marcado con el número 1 del Llano de la Caridad en el Barrio Bajo de esa localidad y de unos solares anexos en calle Hospital: que inmediato a estos edificios entre los mismos y el que pertenece a Dn. Juan Ferrer, hoy a su testamentaría, destinado a fábrica de corchos, existe una parcela de terreno erial del dicho Llano de la Caridad que forma callejón sin nombre por donde corren los alperchines del molino del dicente sin otra aplicación . . . en tales condiciones el mencionado terreno es un lugar completamente abandonado donde se depositan basuras y por la noche un sitio tenebroso que constituye un peligro para los edificios mencionados . . . el exponente se halla dispuesto a solicitar su compra por el precio de su valor real . . .

Posteriormente, en otro escrito, José anotó: La división de la Calleja sin nombre cedida por el Ayuntamiento de Arcos por mitad y de mancomún a la Sra. Dª Juana Ferrer de la Calle, viuda de Ferrer y Dª Rosario Ferrer Ruiz de una parte y a Dn. José Velázquez-Gaztelu Zapata de la otra por escritura otorgada en Arcos ante Dn. Miguel Mancheño Olivares. . . 

La Calleja fue adquirida por ambas partes al Ayuntamiento por el precio de una peseta por metro cuadrado en el mes de abril de 1892.

La iluminación con acetileno.

El día 4 de noviembre de 1899 llegó a la casa, procedente de Sevilla, Juan Ontorube, que fue el encargado de hacer la instalación del gas acetileno para la iluminación tanto en la totalidad de la casa como en el Molino. Este gas se producía dentro del propio edificio por medio de un depósito que contenía carburo cálcico el cual, al mezclarlo con agua, producía el gas acetileno que, conducido a través de una delgada tubería de plomo, llegaba hasta las lámparas especiales dispuestas en sitios estratégicos. 

 








Foto: Lámpara de gas acetileno.


EL MOLINO NUEVO


Foto: En el Molino Nuevo, Ramona López Oliva, Francisca Caballero-Infante Soldado y la madre de ésta, Manuela Soldado Domínguez. El niño que está sentado en el suelo es Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, hijo de José María y Paca.  El loro que aparece dentro de la jaula en el centro de la fotografía lo trajo de Cuba Luis Trujillo de regalo para José e Isabel.  Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Alrededor de 1903. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.

El 28 de enero de 1891, José marchó a Sevilla y en la ya mencionada Fundición de San Clemente Pando, Rodríguez y García  encargó una moderna prensa hidráulica, caldera, armazón, tolvas de rulo y multitud de piezas de hierro que se fabricaron en esta fundición especialmente para el Molino Nuevo.



Foto: Factura de la Fundición de San Clemente. Pando, Rodríguez y García, Sevilla, correspondiente a la compra de todo el herraje para la construcción del Molino Nuevo. Archivo Velázquez-Gaztelu.

Foto: Antiguas prensas hidráulicas fabricadas por "Pando, Rodríguez y Compañía" que se conservan en el actual Molino de la Casa de los Diezmos en Espera (Cádiz)














El 20 de abril de 1891, en Sevilla, José con su padre político (padrastro) Nicomedes estuvo en la estación de Cádiz viendo las cuatro  piedras compradas para el Molino Nuevo que pesaron 10.000 Kg. y procedían de las canteras de granito de Gerena. La Catedral de Sevilla, la ciudad romana de Itálica y la Alameda de Hércules, están construidas con piedras de estas canteras. Las piedras de molino estaban compuestas por dos rulos troncocónicos y dos soleros circulares cuyo coste alcanzó los 4.000 reales, comercializándolas en Sevilla Antonio Baldera Vidal. Desde la estación de Cádiz en Sevilla, se transportaron en tren hasta la de Jerez. Berrocal, el carrero, acompañado de Curro Salas, fueron los encargados de llevar en carros las piedras, desde la estación de Jerez, hasta el Molino de Arcos.



Foto: Recibos de la compra de las cuatro piedras para el Molino Nuevo. Archivo Velázquez-Gaztelu.

La prensa hidráulica, caldera, armazón, alfanje, tolvas de rulo, platos, bomba de volante, ejes,  y demás piezas, que se encargaron el 28 de enero de 1891 para el Molino Nuevo a la Fundición de San Clemente, llegaron a Arcos el 21 de agosto en tres carros desde Jerez, donde llegaron en tren procedente de Sevilla. A  Arcos llegó, igual que para el Molino Viejo, el Oficial Castro para la instalación de la prensa hidráulica y montura de los herrajes para los dos rulos. Tardó 23 días en el montaje de todas las máquinas, cobrando la cantidad de 690 reales. La factura de la compra de todo el material ascendió a 28.255,50 reales.

El día 7 de noviembre José se trasladó a Arcos para poner en funcionamiento el Molino Nuevo. El resto de la familia se quedó en Sevilla.

El 12 de noviembre de 1891, se estrenó el Molino Nuevo y por primer día, se molieron 60 fanegas de aceituna, de cosecha propia y del magnífico olivar del Torilejo.  Ese día tuvo José muchas visitas (Isabel se encontraba en Sevilla): El Sr. Vicario, el Marqués de Torre Soto, la familia Ramírez-Cárdenas, José María Villegas, Miguel Mancheño Olivares, Isabel Zapata Romero de Aragón, Francisco Entrambasaguas (padre), Manuel García de Soria y la familia Ferrer.

A primeros de diciembre se molió la última aceituna de los dos molinos y el día 24 por la noche se hicieron buñuelos, los niños cantaron y bailaron en la sala de las bodegas donde el cura Luis Trujillo puso un nacimiento.

Problemas en el Torilejo a causa de la calamidad.

El mes de diciembre de 1893 fue problemático para el olivar del  Torilejo pues, debido a la calamidad reinante en Arcos, los jornaleros se lanzaron invadiendo los olivares, robando aceitunas y causando mucho daño a los olivos por lo que tuvo que intervenir la Guardia Civil y hubo que contratar a ocho guardas con escopetas para que no se llevaran la cosecha. Al final hubo un acuerdo, José pactó con los jornaleros y fueron ellos mismos los  que cosecharon la aceituna y a pesar de este problema, la cosecha fue muy buena, se recolectaron 2.510,50 fanegas de aceituna que dieron 1.804,25 @ de aceite, pero la cogida fue muy cara por mor de la guardería.

Por esas fechas el periódico El Arcobricense en un artículo titulado "Donde empieza el Africa" publicó lo siguiente: Desde hace algunos días, hordas numerosas de gente atropellan la propiedad ajena, arrollan a los guardas particulares, desobedecen y burlan a los agentes de la autoridad, maltratan y desgajan los olivares y roban la aceituna . . . Nos consta que nuestra Alcaldía ha puesto en conocimiento del Sr. Ministro de Gobernación y del Gobernador de la provincia tan vandálicos hechos, y creemos que está en camino la Fuerza del Ejército y de la Guardia Civil que ha de ponerles coto.

Posteriormente, en el año 1900, la Asociación de Propietarios y Colonos de olivares, con el fin de evitar cualquier tipo de daño en los predios de olivar, crearon una partida de guardas para vigilar los mismos.

El 9 de septiembre de 1900 en Arcos de la Frontera se publicó una hoja con unas "Bases" acordadas por los propietarios y colonos de olivares, con el fin de establecer los medios de defensa de sus intereses y evitar los robos, hurtos y daños que suelen ocasionarse en los predios de olivar, durante el período de recolección de aceituna: Base1ª. Se creará una partida de guardas a caballo que vigilen los olivares de los señores que suscriban estas bases. . . Base 8ª. Además de la partida rural antes mencionada, los propietarios o colonos de olivares exigirán de sus guardas particulares que vigilen con el mayor celo para evitar cualquier abuso, daño o delito que se cometa, no solo en su predio particular, sino en los colindantes de asociados . . .


Foto: Hoja con las condiciones para la molienda de aceituna a maquila en el Molino del Puente o Molino Nuevo a principios del s. XX. Archivo Velázquez-Gaztelu.


LA BODEGA DEL PUENTE

La primera bodega

En julio de 1893 José decidió emprender el negocio de vinospor lo que el día 22 de ese mes se desplazó a Jerez, a la tonelería de José Luna, en la calle Zaragoza, donde compró 40 botas para vino al precio de 9 duros la unidad. El transporte hasta Arcos se hizo en un carro que salió de Jerez a las siete de la tarde y no llegó a la Bodega hasta las nueve de la noche del día siguiente, el problema fue que el carro se quedó atascado en el río en el vado de la Molina y hubo mucha dificultad para sacarlo.  

























Foto
:
Factura de la compra de botas en la tonelería de J. Luna y Medina, a través de Jorge Vela, administrador de José en Jerez. Archivo Velázquez-Gaztelu.

No poseemos datos suficientes sobre dónde estaba ubicada esta primera bodega, sabemos que estaba dentro del recinto del Molino Nuevo y con características de una bodega provisional ya que José tenía en mente la construcción, en un futuro próximo, de una gran bodega. Pensamos que esta bodega era más bien reducida, si la comparamos con la que posteriormente construyó.

El 31 de agosto de 1893, el Padre Guzmán pasó el día en la casa del Barrio Bajo donde se encontraba toda la familia, dijo misa en el Oratorio y  bendijo el lagar, patio de trojes y bodega, y al día siguiente se comenzó a pisar uva por primera vez que duró hasta el día 20 de setiembre.  Entraron en los lagares 5.298 @ de uva de las variedades: Palomino, Pedro Jiménez, Perruno, Mollar y Mantúo, que eran pisadas a pie por dos hombres en un solo lagar, habiendo sido previamente seleccionadas por 15 mujeres expurgadoras. El resultado de la vendimia fue el siguiente: 45 botas de vino blanco de una sola clase, 13 botas de vino mollar, 7 botas de vinagre y 10 botas y  media de caldo de lías.

José escribió unos interesantísimos Apuntes sobre la vendimia del año 1893 y 1894, con datos referentes a la influencia de la  meteorología sobre las viñas y  el proceso de  creación del vino en bodega, de la uva entrada en los lagares: cantidad de uva, nombre de los viticultores, clases de uva, nombre de las viñas de donde procedía y fechas. También anotó las salidas de vino de la bodega con sus precios, trabajos efectuados en ella, aforos de la bodega, inventario de la bodega: botas, medias, cuartas, bocoyes, tinas, jarras, jarrones, canoas, tinacos, damajuanas, aspillas, cuarterolas, bigornia, y un sinfín de útiles y recipientes, en desuso actualmente, cuyos nombres nos suenan al pasado. José resume la  primera vendimia de la siguiente manera:

El tiempo favorable a las operaciones de la vendimia. La uva dando poco rendimiento pues se necesitaban 3 arrobas para una de mosto; éste de buena calidad, marcando en el pesa-mosto: el procedente de la uva Pedro Jiménez 16º; el mollar 14º y 15º; el palomino 14º y los demás 12º y 13º. Todo se recibió sobre vasijas nuevas jerezanas y tres bocoyes – Se llenaron 64 botas y casi dos bocoyes de yema, 6 botas de aguapié y 7 y media de vinagre. A la yema fue el pie y los dos apretones de la prensa-husillo del lagar. La uva vino a resultar a 0,65 ptas. y el mosto de yema a 2,62 ptas. La uva de Arcos se pagó a 0,50 en los lagares de Misa hasta 0,87 en el de Hierro por clases. ¡Que Dios favorezca nuestros primeros vinos!                                  

Una vez concluidas las operaciones de la vendimia, toda la familia se marchó a Sevilla, quedando como encargado de la bodega Francisco Villegas. El 26 de setiembre de 1893, José contó en sus escritos su partida para Sevilla: Subimos en las bestias por la Molina, tomamos el coche de Morilla en la Glorieta, llegando todos con felicidad a Jerez a las 2 y media de la tarde, comimos en la estación, nos metimos en el expres y llegamos a Sevilla a las 6 de la tarde, gracias a Dios. Su llegada a Sevilla coincidió con la feria a la cual todos eran muy “aficionados”. En Sevilla, el día 29 fueron a los toros a la Maestranza con Juan José (hijo de José) y los criados, donde se lidiaron toros de Anastasio Martín García para los matadores Espartero, Guerra y Bombita, este último tomó la alternativa del primero de ellos. José María y Juan José fueron otro día a la plaza de toros a ver la lucha de un toro con un oso, que resultó una paparrucha, como apuntaba José. En la feria frecuentaban la caseta del Círculo de Labradores, donde se reunían con las muchas amistades y familiares que allí tenían.

José salió de Sevilla para Arcos, para atender la bodega, el día 10 de noviembre con su padre político Nicomedes, su hijo José María, La Berrocala y Manolito Ramírez. Isabel se quedó en Sevilla con el resto de los niños. El día 20 de noviembre de 1893 se bebió por primera vez el vino de la bodega. Transcurrieron unos días y llegaron a Arcos, procedentes de Sevilla: Isabel con los niños, Ana Campo Ameno y su marido Prudencio Mudarra Párraga, para pasar una temporada en la casa del Barrio Bajo, donde allí se encontraba Nicomedes. El día 8 de diciembre escribió José: A la una y media fuimos todos en bestias al Torilejo acompañados de Ana y Prudencio volviéndonos por la Vegas de Cobiche . Por la noche tuvimos fiesta de palillos tomando parte el Chulo, Serengue y Martel a quien hubo que llevar a su viña. Y es que el mosto hay que beberlo con mucha prudencia.

La nueva bodega llamada Bodega del Puente.

Anteriormente, en el transcurso del año 1892, José había adquirido por compra varias propiedades anejas a los molinos y a la casa. El 6 de enero compró un solar conocido por La Bodeguilla a María Josefa Veas, viuda de Montero de 107,59 m2, valorado en 170 ptas. El 20 de mayo compró otro solar y corral contiguo al anterior a Manuel Armario Quiñones con una superficie de 213,50 m2 cuyo precio fue de 325 ptas. El día 24 de ese mes se empezó a derribar este corral y el 9 de setiembre adquirió, por compra también, un terreno cercado de pitas (chumberas) con una pequeña casa, contiguo a las dos fincas anteriores, en la calle Hospital, a Antonio Camarena Armario con una extensión superficial de 373,80 m2 por la cantidad de 1.000 ptas. La unión de todos estos terrenos iba a ser el solar donde José, en el año 1894, construiría la bodega nueva que la llamó La Bodega del Puente y un amplio patio de trojes para los dos molinos. Lo primero que se hizo fue cercar este solar de 694,89 m2 con un muro alrededor y  más tarde, construir en su interior la nueva bodega.


Foto: Plano de la Bodega del Puente y patio de trojes de los molinos, realizado por el maestro de obras José de Quesada. Archivo Velázquez-Gaztelu.

Mientras José estaba en Sevilla, toda la obra estuvo dirigida por el Maestro  Quesada por contratos entre ellos, con fechas 4 de febrero de 1893, 6 de febrero y 14 de mayo de 1894.  Se construyeron galerías de arcadas techadas por el procedimiento de ladrillo por tabla y teja, para protección de las trojes, nave para la bodega, local para el despacho de vinos, vinagre y aguardiente y un gran patio en su centro. En agosto de 1894 se aumentó el personal de la obra de la bodega y se adelantó bastante. El día 12 de ese mes se abrió la bodega donde Salvador Bolinches se hizo cargo del despacho de vinos.

FotoEtiqueta de vino mollar de la Bodega del Puente. Vemos el "logo" de la empresa, enmarcado en rojo, el mismo del "hierro" del ganado y caballería de la propiedad de José.

La uva mollar, hoy prácticamente desaparecida de la zona, producía un mosto y un vino que se llamaba popularmente “Ojo de gallo” por su bonito color rosado y de una gran calidad, con 14 ó 15 grados de alcohol, exteriormente parecida a la uva tinta, pero la diferencia estriba en que ésta produce un mosto color tinto, a diferencia de la mollar que, tanto el mosto como el vino, es de color rosado.


Foto: Racimo de uva mollar procedente de la viña de Juan Platera en Arcos de la Frontera.


En el año 1893, en Arcos existían 12 viñas, entre ellas Concejo, que cultivaban esta variedad. José es la única persona en toda la historia de Arcos, que ha embotellado y comercializado este vino. Actualmente en Arcos de la Frontera son muy escasas las cepas de esta variedad y los viticultores la mezclan con la uva palomino para hacer sus mostos.


El día 29 de agosto de 1894, el Padre Orellana dijo misa en el Oratorio, en acción
de gracias por la terminación de la obra de la nueva bodega llamada Bodega del Puente. El 31 fue el Padre Guzmán quien dijo la misa, y acompañado del Padre
Orellana y toda la familia, bendijeron la nueva bodega, el lagar, el nuevo patio y todas las demás dependencias, se trasladó el despacho de vinos al patio nuevo y se compraron, a Soto de Jerez, 74 botas para vino y, a Ambrosio Casal, 8 bocoyes
a 155 reales cada uno.

José compró en Sevilla al calderero Pons dos alambiques con sus respectivas calderas, que costaron 3.000 reales de vellón y se colocaron en la destilería.

Foto: Recibo de la compra de dos calderas-alambiques. Archivo Velázquez-Gaztelu.

La vendimia de 1894 fue muy buena, la uva escasa pero bien medrada y en completo estado de madurez. En la Bodega Nueva se empezó a pisar el día 11 de septiembre, en dos lagares, con dos pisadores en cada uno y se pagó a razón de 2 ptas. por carretada. Trabajaron también dos mosteadores que se les pagó a 2,50 ptas. cada uno y 6 mujeres expurgadoras a 0,90 ptas. La vendimia concluyó el 24 de ese mes y el día 4 de octubre toda la familia salió de Arcos para Sevilla. Así lo escribió José: El mes de septiembre lo pasamos en Arcos y dejamos organizado y en marcha nuestro negocio de vinos. Salimos de Arcos en bestias por la Molina. Tomamos el carruaje (de Morilla) en el Camino de Jerez a donde llegamos a las 2 de la tarde. Allí comimos en el Retaurant de la estación. Tomamos el expres que nos trajo a Sevilla con felicidad. En Sevilla pasaron una temporada de mes y medio y toda la familia volvió a Arcos acompañada de Ana Campo Ameno.

Los regalos de vino que hacía José, eran numerosísimos. Así lo escribió él mismo: 28 de septiembre 1895 - Se enviaron de regalo a tía Joaquina (Zapata Bravo) y a los Ramírez Cárdenas 2 @ de vino. 5 de octubre de 1895 - Se enviaron a los padres Laduz y Guzman 2 arrobas de vino. 7 de octubre de 1895 - Se regalaron 2 @ de vino al Sr. Arcipreste y al padre D. Francisco Ruiz. 9 de noviembre e 1897 - Se enviaron a tía Tula (Gertrudis Zuazo Zuazo) 2 @ de vino blanco, 2 de mollar y 2 de vinagre superior. 12 de noviembre de 1898 - Se enviaron de regalo a tía Tula un barril con 2 @ de amontillado, una damajuana con 1 @ de mollar y un barril con vino dulce. 10 de septiembre de 1899 - Se  envió a las monjas de la Encarnación 1 @ de vino.

Foto: Etiqueta de vino amontillado fino de la Bodega del Puente. 

Para el deslío de mostos, el 31 de diciembre de 1894 estaban los operarios: Ambrosio Casal, que era arrumbador de la casa Misa de Jerez, y Francisco Villegas en la bodega, Manuel Mariscal, Curro Salas y Antonio Berrocal en el lavado de botas. Se hicieron en el nuevo alambique 3 botas y media de alcohol de 29º quemando los aguapiés y cinco botas de vino.  Este alcohol, se volvía a destilar, esta vez añadiéndole anís verde, llamado también matalahuga, o anís estrellado y así obtener el anís puro de uva. El día 7 se setiembre se probaron los alambiques y salieron 9 @ y media de aguardiente.


Foto: Etiqueta de anís de la Bodega del Puente. 

El día 14 de diciembre de 1897 José anotó: Concluyó el arreglo de los vinos del despacho y de la bodega resultando: 4.527 @ de vinos blancos. 524 @  de vinos mollares. 139 @ de vinos dulces. 886 @ de vinagres. 22 @ de alcohol. 30 @ de aguardiente. 29 @ de anisados y 6 @ de flemas.    


Final de la Bodega del Puente 

Según la ley, los alambiques no podían estar en el mismo lugar que las bodegas de vino y el día 13 de Septiembre de 1899 José recibió orden del alcalde de Arcos de trasladar la fábrica de aguardiente a otro edificio aislado, por lo que al día siguiente, quedaron precintados los alambiques. A pesar de que estos precintos fueron retirados por el  Ayuntamiento el 18 de Julio del año siguiente, José se dio de baja el 1 de enero de 1901 en las industrias de vinos y aguardientes, pues hay expediente de ocultación por la bodega y le obligaron a pagar, en un plazo de 15 días, 4.000 pesetas.
A finales de 1900 José escribió: Resumen del año 1900: A favor.- La mejoría de nuestra hija (María Josefa). El casamiento de nuestro hijo José María y ser Juanito abogado a los 18 años. En contra.- La muerte de Pepita Trujillo (antigua criada, esposa del contable Salvador Bolinches, que vivía con ellos en la casa del Barrio Bajo). El aumento de nuestros gastos. El no recibir renta alguna de Cuba y malas cosechas. Aumento de nuestra deuda. El expediente de la bodega y decadencia de nuestro negocio de vinos.
A partir de comienzos del año 1901, el hijo de José, José María, se hizo cargo de todos los negocios de su padre: Explotaciones agrícolas con olivares y ganadería, los dos molinos y la bodega. Anteriormente, en diciembre de 1897, José María, que había cumplido la mayoría de edad, entonces era de 21 años, tomó en arrendamiento la hacienda del Santiscal y agregados, propiedad de la Marquesa del Valle de la Reina, Eduarda Manjón Mergelina, con 5.000 pies de olivo por la renta de 10.000 reales anuales. Fue entonces cuando José María comenzó verdaderamente con los negocios agrícolas.
Por esas fechas la bodega tiende a desaparecer. En diciembre de 1902 el inventario de los caldos existentes fue bastante reducido: 982 @ de vino, 1.025,50 @ de vinagre y 36 @ de alcohol.
El día 15 de diciembre de 1904, José vendió casi todos los vinos, vinagres y muchas de las botas.
En Enero de 1906, el vino que quedaba en la bodega se estaba embotellando en Sevilla y desde allí escribió su hijo José María: La cuarterola (Cuarta parte de un tonel) de vino que se trajo de Arcos se convirtió en vinagre. 
Y el 23 de junio de 1906, José María escribió: Se hizo por Consumo el aforo de la bodega y se inutilizaron los vinos echándoles vinagre, una jarra a cada bota. De este modo concluye el cargo de vino y queda sólo el de vinagre. La Sagrada Familia y San Antonio bendito nos protejan de este negocio de vinagrería.
Fue el final de la Bodega del Puente.                                                                  

Foto: En el patio del molino, José María Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, hijo mayor de José montado en su jaca. Autor: Francisco Caballero-Infante Soldado. Primeros años del s. XX. Archivo Velázquez-Gaztelu Vecina.

El 26 de abril de 1900, José María contrajo matrimonio con su prima hermana Francisca Caballero-Infante Soldado en Sevilla, donde tenían casa en la calle Lista nº 1, la cual había sido lugar de residencia de sus padres durante varios años. Pero su vivienda habitual, en principio, fue la casa del Barrio Bajo hasta el fallecimiento de su padre, en julio de 1908, que se trasladó con Paca y sus hijos a la casa de sus familiares Zapata que ya había comprado a todos los copropietarios, situada en el nº 7 de la calle Deán Espinosa de Arcos de la Frontera.  José María escribió: 24 de enero de 1908 - . . . expresé a Papá nuestro pensamiento; que es comprar la casa calle Deán Espinosa nº 7 en Arcos. Le pareció muy bien nuestro proyecto, alegrándose porque no saliera de la familia una casa con tantos recuerdos y donde él se había criado . . .

José falleció el 4 de julio de 1908 y el día 11 de ese mes su hijo José María escribió: Convinimos en que el Molino (Casa y Molinos del Barrio Bajo) y una parte del Torilejo sería para María Josefa y Juan; otra parte del Torilejo para Javier, y para mí la casa calle San Eloy (en Sevilla). Juan y María Josefa vivirán en el Molino (se refiere a la casa), nosotros en la casa comprada (Deán Espinosa, 7) y Javier, del que soy tutor, dividirá el tiempo entre las dos casas. El usufructo de la finca San Rafael y los bienes de Cuba quedaron proindiviso.

A partir de esta fecha, José María, aunque en los primeros años continuó con el negocio de los molinos aceiteros, se hizo un gran empresario ganadero-agrícola.  Numerosos rebaños de cabras, ovejas, vacas y piaras de cerdos de su propiedad se trasladaban para su venta por vías pecuarias desde Arcos hasta las ferias de Villamartín, Sevilla y Ronda. También en estas ferias compraba mucho ganado formando parte de su negocio de compra-venta y las numerosas fincas que llevaba a renta y las de su propiedad, las sembraba para pienso de su ganadería como: habas, trigo, alverjones, cebada, alcacer, avena, escaña y alpiste. En el año agrícola 1909-1910, José María poseía la siguiente ganadería que estaba valorada en 142.697 ptas.

Ganado vacuno. . . . . . . . 196 cabezas
     "        caballar     . . . . . . 64     "
     "        mular     . . . . . . .  60     "
     "        asnal    . . . . . . .    27    "
     "        lanar     . . . . . . .  627    "
     "        cabrío   . . . . . . .  304    "
     "        de cerda . . . . . . .331    "

Salida de José María y familia de la casa del Barrio Bajo y final de la historia

Los muebles de la casa del Barrio Bajo se repartieron entre los cuatro hermanos, hijos de José. En varios portes de un carro fueron trasladados a la casa del Barrio Alto los correspondientes a José María y éste anotó: 6 de noviembre de 1908: Volvimos a comer al Molino y nos despedimos con tristeza de aquella casa tan querida donde murió nuestro padre q.e.p.d. En nuestro carruaje y en el de Juan, acompañándonos los niños nos trasladamos todos al Barrio Alto. Visitamos a la abuela (María Josefa Zapata Bravo), rezamos reunidos a la Santísima Virgen de las Nieves encomendándoles nuestra nueva casa.

Aquí hemos decidido dar por finalizada esta pequeña historia familiar de la casa del Barrio Bajo y de sus protaganistas: José Velázquez-Gaztelu Zapata y María del Carmen Isabel Caballero-Infante Zuazo, la cual hemos contado con toda la exactitud que nos ha sido posible, basándonos en documentos de la época. 
Es obvio que la historia de la casa del Barrio Bajo continuó y aún continúa a través del tiempo y que habría que seguir narrándola, pero esta labor puede que corresponda a las generaciones familiares venideras.

Retratos de familiares que vivían en la casa del Barrio Bajo entre 1891 y 1908. 




Fotos: José Velázquez-Gaztelu Zapata y su esposa María el Carmen Isabel Caballero-Infante Zuazo, constructores de la casa del Barrio Bajo, creadores de un importante complejo industrial en Arcos de la Frontera y protagonistas de esta historia familiar.


Fotos: A la izquierda, José María y Juan José Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, hijos de José.
A la derecha Francisca Caballero-Infante Soldado, esposa y prima hermana de José María. Fotografía de estudio de R. Pavón, Sevilla.












Fotos: A la izquierda: María Josefa Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, Tía Nena, hija de José e Isabel y su prima María del Carmen Velázquez-Gaztelu Mateos, hija de Lorenzo Velázquez-Gaztelu Zapata y Rosario Mateos Téllez-Girón. Fotografía de estudio de José Reymundo González, Cádiz.
A la derecha: Francisco Javier Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante, el hijo menor de José e Isabel. Fotografía de estudio de R. Pavón, Sevilla. 

                                      

Fotos: A la izquierda, María del Rosario Mateos Téllez-Girón, esposa de Lorenzo Velázquez-Gaztelu Zapata y madre de María del Carmen Velázquez-Gaztelu Mateos . Fotografía de estudio de Diego Calvache Yáñez, Jerez de la Frontera.
A la derecha María Josefa de la Piedra Salazar Ramos, la Chacha Piedra, ama de leche de José María y Juan José. Foto de estudio de Fotografía Americana, Sevilla.



FUENTES:

- Cuevas Velázquez-Gaztelu, de las. José y Jesús. "Arcos de la Frontera" Departamento de publicaciones de la Diputación Provincial de Cádiz. 1968. Jerez de la Frontera. Grafibérica.
- Gamaça Romero de Aragón, Pedro. "Descripcion de la mvy noble y leal Civdad de Arcos de la Frontera" 1634. Imprenta de Fernando Rey. Jerez de la Frontera. Facsímil editado por el Servicio de publicaciones de la Diputación Provincial de Cádiz y la fundación Federico Joly.

- Mancheño y Olivares, Miguel. "Apuntes para una historia de Arcos de la Frontera" 1896. Arcos de la Frontera. Tipografía de El Arcobricense.

-  Mancheño y Olivares, Miguel. "Riqueza y cultura de Arcos de la Frontera". 1898. Arcos de la Frontera. Tipografía de El Arcobricense.

- Mancheño y Olivares, Miguel. "Curiosidades y antiguallas de Arcos de la Frontera" Primer tomo. 1909. Arcos de la Frontera. Tipografía de El Arcobricense.

- Archivo fotográfico Velázquez-Gaztelu Vecina. Arcos de la Frontera. Autor de las fotografías: Francisco Caballero-Infante Soldado. Finales s. XIX - principios s. XX

- Archivo fotográfico Ruiz de las Cuevas. Autor de las fotografías: José María de las Cuevas Olivares. Principios s. XX.
 - Archivo Velázquez-Gaztelu. 

 - Archivo Ruiz de Eguino.




Autor: Juan Manuel Velázquez-Gaztelu Vecina, con la colaboración de Isabel Velázquez-Gaztelu Vecina.